A 50 años de la muerte del “Rey Lagarto”, Jim Morrison

PARÍS.- La misma edad que Jimi Hendrix, que había muerto en septiembre del año anterior, y después de Janis Joplin, quien murió en octubre, también de una sobredosis en 1970. La tríada maldita del rock: JIM MORRISON fue encontrado muerto en el apartamento que compartía con Pamela Courson, su pareja de mucho tiempo, así como su única heredera. No se realizó ninguna autopsia en ese entonces.

Courson murió de una sobredosis tres años después de Jim, llevándose secretos sobre la última noche del Rey Lagarto que fue enterrado en Pere Lachaise, el cementerio de artistas de París. Su tumba sigue siendo uno de los lugares más visitados de la ciudad y hoy en día está vigilado para contener los excesos de los aficionados.

Los últimos 50 años, si cabe, han reforzado aún más el mito de uno de los iconos más poderosos de la historia de la música popular. Un fenómeno impresionante, teniendo en cuenta que los Doors se formaron en 1965 y que el primer disco fue lanzado en 1967, el último con Morrison en el 71. En total, grabaron seis álbumes de estudio y un legendario show en vivo, pero el mito de Morrison sigue siendo erosionado.

No se pueden entender las razones de este mito a menos que sea parte de los Ángeles de los años 60, un laboratorio de ideas, música y experimentos sociales, así como lo químico-lisérgico que ofreció al entonces estudiante de cine el terreno ideal para desarrollar sus complejas personalidades.

Jim era hijo de un oficial de la marina, que más tarde se convirtió en almirante que aconsejó a su hijo a que no continuara su carrera como cantante después de escuchar su primer disco. No es casualidad que su relación con la familia fuera cancelada. Apasionado por el cine, pero también ávido admirador de Elvis y Sinatra, ávido lector de Rimbaud y Baudelaire, William Blake, los Beats (era amigo personal de Michael McClure), Celine, Nietzsche, admirador de Artaud y estudioso de la psicología y los mitos de los indios americanos, Morrison logró trasladar este universo cultural articulado a la figura de uno de los frontmen más descarados de la historia.

No hay que olvidar que en aquellos años el rock iba adquiriendo una nueva cara: la fase heroica de los padres fundadores se había agotado y, bajo el impulso de la invasión británica, nacía una nueva expresión musical, que conduce directamente a la música actual. Bella, inventora de un look -pantalón de cuero, camisa abierta, cinturón con tacos, collares y Ray Ban en espejo- que se convirtió en el ‘look’ definitivo de cierto rock, Morrison fue en el fondo el primer frontman en llevar al escenario el misticismo de la ‘inconsciencia de los sentidos’. Bastaría con decir que fue viendo un concierto de Doors que Iggy Pop se electrocutó en el camino del rock’n’roll, para resumir el efecto disruptivo de su presencia.

Así que si Jim Morrison se convirtió de inmediato en un símbolo de la reacción del universo juvenil a las instituciones, no podemos olvidar la milagrosa simbiosis entre su voz y sus personalidades y la música de los Doors, una de las bandas más influyentes y originales de la historia. También por eso después de 50 años el mito del rey lagarto sigue tan vivo.

CON INFORMACIÓN DE ANSA

TV/SHOW/ Rondero’s Medios

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