Últimas notas

EL SEGUNDO SEXO, la mujer sin derecho a la identidad (II-Final)

Dale clic a la imagen para verla en su tamaño original

En EL SEGUNDO SEXO (Editorial DeBolsillo, 727 páginas), SIMONE DE BEAUVOIR describe a la mujer sin derecho a la identidad…“El macho la despoja de su identidad, vive privada de su sexo, le confieren una investidura religiosa y santa, pero al mismo tiempo es una persona capaz de generar vida con su cuerpo mortal. No puede ser una deidad y al mismo tiempo una mortal, habita entre lo asexuado y lo erótico; el hombre posee un conflicto existencial con la representación de su semejante: la esposa es el deseo y la madre es la repulsiva, por tal motivo la ha maltratado por no comprender su naturaleza”.

No es difícil, por consecuencia, imaginar por qué De Beauvoir visualizó al pensamiento masculino como primitivo y dominado por su imaginación desmedida, ya que describe al mundo a través de su mirada, dejando fragmentada a la verdad absoluta.

¿CON QUIÉN SE IDENTIFICA LA MUJER?

Héroes, conquistadores, triunfadores y quijotes, son forjados por el hombre y adorados por ambos sexos; las jóvenes no tienen un arquetipo de devoción con el cual se puedan identificar. Los protagonistas de tales tradiciones no fueron creados por ninguna dama, pero son el ideal para ellas. En los cuentos mitológicos y de hadas están bien establecidos los roles: “un ídolo, una sirvienta, la fuente de la vida, una potencia de las tinieblas; es el silencio elemental de la verdad, es artificio, charlatanería y mentira; es la escudera y la hechicera; es la presa del hombre, es su pérdida, es todo cuanto él no es y quiere ser, es su negación y su razón de ser” (p. 143).

La hembra es todo cuanto puede imaginar, siempre y cuando no sea su semejante. No puede ser una heroína, sólo una concubina de ese ídolo.

Quien escribe la historia afina los detalles románticos de ella, se pone en la cima de la montaña como triunfador ante cualquier adversario, sea una señora, animal, bestia, demonio o titán. No obstante la doncella juega un papel importante en los acontecimientos reales y mitológicos, siendo estas protagonistas de grandes batallas épicas.

Con respecto al terreno infantil, Simone de Beauvoir también mencionó el planteamiento que desarrolló Sigmund Freud sobre las diferencias anatómicas de los niños y las niñas y las tres fases en las que pueden caer dichos infantes: fase oral, fase anal y fase genital; de éste último se deriva el erotismo del pene, para los hombres, y placer clitoriano y placer vaginal para las mujeres. Simone estuvo de acuerdo con las aportaciones del padre del psicoanálisis, sin embargo señaló un punto de vista diferente al freudiano con respecto a la sexualidad como motor de la conducta en el ser humano. Ejemplo: La envidia que pudiera sentir la niña no es generada por la condición anatómica del niño, su pene, más bien es concebida por los privilegios imputados fálicamente al varón, la posibilidad de dominar y someter a los otros (aquellos que son diferentes a él) no es una condición natural pero si otorgada por la sociedad; es un mal hábito cultural.

UN DISCURSO:

En el siguiente discurso De Beauvoir (1949), quedó plasmada su postura frente al razonamiento de Freud. No señala por completo la posibilidad de la carga sexual, solamente comprende otras posibilidades no sexuales:

(…) el hombre siente primordial interés por la sustancia del mundo natural que lo rodea y al cual trata en el trabajo, el juego y en todas las experiencias de “la imaginación dinámica”; el hombre pretende reunirse concretamente con la existencia a través del mundo entero, aprendido éste de todas las maneras posibles: amasar la tierra, abrir un agujero son actividades tan originales como el abrazo y el coito: se engaña quien vea en ellas solamente símbolos sexuales; el agujero, lo viscoso, la muesca la dureza, la integridad, son realidades primarias; el interés del hombre por ellas no está dictado por la libido, sino más bien es la libido la que será coloreada por la manera en que ellas se le hayan descubierto. (1) (p. 50).

En cierto sentido, la iniciación sexual de la mujer, como la del hombre, empieza desde la más tierna infancia. (1) (p. 312).

– Sigmund (1907) fue minucioso al obtener sus resultados a través de las investigaciones que realizó y no descartó las problemáticas que encontraría en el camino para teorizar sobre la sexualidad infantil:

Un difícil problema consiste en decidir hasta dónde es lícito presuponer para todos los niños, o sea, para cada niño individual, a lo que aquí se informará sobre ellos en general. La presión pedagógica y la diversa intensidad de la pulsión sexual posibilitarán sin duda grandes variaciones individuales en la conducta sexual del niño, sobre todo en cuanto al momento en que emerge el interés sexual infantil. Por eso no he articulado mi exposición siguiendo épocas sucesivas de la infancia, sino que he sintetizado lo que en diferentes niños adquiere vigencia ora más temprano, ora más tarde. Pero estoy convencido de que ningún niño – al menos ninguno con plenas dotes de sensibilidad o intelecto – puede dejar de ocuparse de los problemas sexuales en los años anteriores a la pubertad. (2) (p. 187-188).

Freud no minimizó la complejidad del tema al indagar sobre ello, pero si reafirmó la existencia de la sexualidad infantil.

El desarrollo y crecimiento del infante hacia su vida adulta está condicionada no sólo por la biología, también repercute el entorno social sobre la psique de la persona. Para ambos sexos la transición es desigual, las condiciones para el varón son más benevolentes y llena de bendiciones, es autónomo; para la nueva adulta es un problema, es más lenta para desenvolverse sexualmente por todos los tabúes, entre las cargas emocionales están el convertirse en un objeto deseable y/o en un ente sujeto al comercio para la procreación.

La sociedad fabricada por el patriarcado tiene una vida soez, la mujer no ha podido más que ver por los ojos de su contraparte, la historia está sujeta al pensamiento machista y su mirada pobre y cegarra no le deja otra opción a la dama que comportarse como macho para ser aceptada; aun así es considerada un oponente al cual no le puede permitir ningún tipo de beneficio, pues cualquier merito obtenido por su propio empeño sólo ganará dudas y recelos del prójimo.

 ¿POR QUÉ LOS ÉXITOS DE LA MUJER LE PROVOCAN INSEGURIDAD AL HOMBRE?

…”La libertad de trabajar y de obtener un ingreso económico son el camino a la verdadera independencia de una hembra que la hace dueña de su vida sin la necesidad de tener a un esposo o pareja a su lado. El crecimiento personal con esfuerzo crea una experiencia particular e íntima que lleva a la joven a hacerse dueña de sus actos. La libertad es el derecho del ser humano sin importar su sexo y ésta permite crear una sociedad funcional. Simetría social para hombres y mujeres.

“Lo único que ha provocado este mundo agresivo, es que la mujer evolucione por encima de su homólogo. Empero, hay repercusiones por el acorralamiento constante que reciben las féminas: “las mujeres están incesantemente acosadas hasta el límite de sus fuerzas; esto no significa que sus males sean imaginarios: son reales y devoradores, como la situación a que dan expresión” (De Beauvoir, 1949, p. 692).

Los padecimientos que mencionó la literata francesa no son ajenos a Sigmund Freud y a pesar de todos los desaciertos que le imputa al psicoanálisis, encontró convergencias en sus discursos con las teorías psicoanalíticas: “Estoy convencida de que la mayor parte de los malestares y enfermedades que abruman a las mujeres tienen causas psíquicas: eso es, por lo demás, lo que me han dicho diversos ginecólogos” (De Beauvoir, 1949, p. 692).

En enero de 1894, años antes de las investigaciones que realizó la autora, Sigmund Freud propuso su teoría sobre las neurosis de defensa donde hace referencia a algunas enfermedades que tienen un origen emocional de carácter penoso y que dicha persona en cuestión intenta olvidar, pues es demasiado vergonzoso como para recordarlo, “hasta que se presentó a su yo una vivencia, una representación, una sensación que despertó un afecto tan penoso que la persona decidió olvidarla, no confiando en poder solucionar con su yo, mediante un trabajo de pensamiento, la contradicción que esa representación inconciliable le oponía” (Freud, 1894. Tomo III, p. 49).

– Considerando a las personas del sexo femenino por ser el tema principal de la ensayista Simone de Beauvoir, sólo mencionaré un caso de Sigmund para ejemplificar los mecanismos de defensa que encontró:

Observación 4. Una muchacha, perfectamente sana de espíritu y muy inteligente, mostraba un odio incontrolable contra las sirvientas de la casa, odio que se le había despertado con ocasión de una sirvienta desvergonzada y se había trasmitido luego de una muchacha a otra, hasta volver imposible la atención del hogar. Era un sentimiento mezclado de odio y de disgusto. Daba como motivo que las suciedades de esas muchachas le estropeaban su idea del amor. Enderezamiento. Esta niña había sido involuntario testigo de una cita amorosa de su madre. Se había cubierto el rostro y tapado las orejas, y puso el máximo empeño en olvidar la escena, que la disgustaba y le habría impedido permanecer junto a su madre, a quien amaba tiernamente. Lo consiguió, pero la cólera por haberle sido mancillada la imagen del amor persistió en ella, y con ese estado emotivo no tardó en asociarse la idea de una persona que pudiera remplazar a la madre. (3) (p. 77).

La observación enumerada, si bien muestra un grado variable de complejidad, tiene en común que la idea original (inconciliable) ha sido sustituida por otra idea, por una idea reemplazante. En las observaciones que a continuación informo, la idea original está también remplazada, pero no por otra idea, sino por actos o impulsiones que en el origen sirvieron como alivios o procedimientos protectores, y que ahora se encuentran en una asociación grotesca con un estado emotivo que no concuerda con ellos, pero que ha permanecido el mismo y está tan justificado como en el origen. (3) (p.78).

Las enfermedades que plantean Simone y Freud, son de carácter psicológico y emocional, tienen como finalidad reprimir aquello que no pueden apalabrar los pacientes, no obstante se manifiestan físicamente en síntomas que pueden considerarse como dolores, achaques, malestares, etcétera. Este tipo de padecimientos siguen vigentes en la época actual, pero con otro nombre: bulimia, diversos tipos de discapacidades, anorexia, insomnio, sobrepeso, alcoholismo, drogadicción, entre otros más.

EL SEGUNDO SEXO es un ensayo imprescindible que tiene como finalidad revalorar el significado de la mujer y respetar su conocimiento sobre el significado de diversas normas sociales, sin menospreciar las reflexiones del hombre. Diversos pensadores contemporáneos han estudia y comentado sobre éste libro y a pesar de esos grandes esfuerzos sólo se quedan en el tintero los buenos deseos, sería más productivo y prudente poner en práctica las virtudes del segundo sexo llamo mujer.

El nombre completo de la novelista francesa es Simone-Lucie-Ernestine-Marie Bertrand de Beauvoir,  una de las fundadoras de la revista Tiempos Modernos, el primer número salió a la venta el 15 de octubre de 1945. Murió a los 78 años de edad a causa de una neumonía el 14 de abril de 1986 en París, Francia.

DATOS DE EL SEGUNDO SEXO:

  • Eugénie Niboyet, el 20 de marzo de 1848 funda y edita el periódico la Voix des Femmes. La editora francesa citó: Las mujeres no tienen que adquirir la libertad, sino ejercerla. (De Beauvoir, 1949, p. 104).
  • En 1848, la primera feminista alemana, Luisa Otto, reclamaba para la mujer el derecho a contribuir a la transformación de su país. Fundó en 1865 la “Asociación General de Mujeres Alemanas”. (De Beauvoir, 1949, p. 122).
  • En 1945, Francia, se reconoce por primera vez la presencia de una mujer en un escenario, la actriz; todavía en 1592 no se conocía más que una. (De Beauvoir, 1949, p. 93).

BIBLIOGRAFÍA

1) De Beauvoir Simone, (6ta Reimp.) (2016), “El Punto de Vista Psicoanalítico (1949)”, El Segundo Sexo, Capítulo II. Ciudad de México – México, Penguin Random House Grupo Editorial.

2) Sigmund Freud, (13ra Ed.) (2008), “Sobre las Teorías Sexuales Infantiles (1908)”, El Delirio y los Sueños en la “Gradiva” de W. Jensen y Otras Obras (1906-1908), Tomo IX. Buenos Aires – Madrid, Amorrortu Ediciones.

3) Sigmund Freud, (13ra Ed.) (2008), “Las neuropsicosis de defensa (Ensayo de una teoría psicológica de la histeria adquirida, de muchas fobias y representaciones obsesivas, y de ciertas psicosis alucinatorias (1894)”, Primera publicaciones psicoanalíticas (1893-1899), Tomo III. Buenos Aires – Madrid, Amorrortu Ediciones.

CON LETRA GRANDE

Por Saelim Fernando / TV&SHOW

Simone de Beauvoir Libro

 

OTRAS NOTAS RELACIONADAS CON ÉSTE TEMA:

Beauvoir, más vigente que nunca con El SEGUNDO SEXO (I)

LADY METRALLA, de qué pie cojean los narcos… y las buchonas

DICCIONARIO, HABLANDO SOLA

EL ARTE DE TENER SIEMPRE LA RAZÓN

SUEÑOS DE PIEDRA, novela juvenil de la literatura mágica

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: