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Con Letra Grande: “Memorias de papel” une el rompecabezas en la vida de Rita Macedo y su esposo Carlos Fuentes

La imagen pública del mexicano universal CARLOS FUENTES es de sobra conocida pero un libro de memorias recién publicado escrito a “cuatro manos” por su primera esposa, la actriz Rita Macedo y la hija de ambos Cecilia, arrojan luz sobre una arista más íntima del escritor.

MUJER DE PAPEL (Trilce Ediciones), compilado por Cecilia Fuentes, muestra como un hombre de familia y un esposo amoroso al mítico novelista, autor de La región más transparente y La muerte de Artemio Cruz.

La factura de esta obra representó una labor “formidable”, comparada a la de unir un rompecabezas con piezas aparentemente inconexas, de acuerdo con Cecilia Fuentes.

El resultado permite dar una visión más real y familiar de un hombre complejo e incomprendido que generalmente visto sólo como una especie de “embajador literario” de México y como uno de los grandes de la literatura de este país en la segunda parte del siglo XX sin reparar en su aspecto más humano.

La primera esposa de Fuentes, Rita Macedo, era una actriz muy respetada que fue dirigida por dos grandes realizadores, el español Luis Buñuel e Ismael Rodríguez, y fue coestelar en varias cintas con las leyendas Pedro Armendáriz, Pedro Infante y Emilio Tuero.

En 1956, se casó con Carlos Fuentes, fallecido en 2012, entonces una figura en ascenso de las letras mexicanas que prometía grandes logros, pero la ilusión sólo duró 15 años, cuando Macedo le pidió el divorcio a su marido, cansada de sus infidelidades y deseosa de seguir su triunfal carrera en el mundo cinematográfico.

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En diciembre de 1993, decidió suicidarse, cuando tenía 68 años, provocando el estupor de sus admiradores y su familia.

Cecilia, la hija de Macedo y Fuentes, encontró las memorias de su madre -inconclusas aparentemente porque terminarlas le provocaba un inmenso dolor- y decidió rearmar la historia y darle un cierre para en parte aliviar el sufrimiento de la ausencia de ella pero también del alejamiento de él.

“Con este libro me di cuenta de lo mucho que mamá sufrió” al lado de Fuentes y “por qué le resultó insoportable repasar y revivir esa relación, al grado de no poder continuar escribiendo”, reveló Cecilia, de 57 años. Sin embargo, confiesa que aprendió también que la versión de su madre acerca de su padre “no había ocurrido así exactamente”.

“A través de las cartas de mi papá, descubrí que estaba más involucrado en la familia, que luchó por tenerme, por no divorciarse, que dio más de lo que ella podía dar”, señala Cecilia en entrevista con el diario Reforma.

Cecilia recuerda que su madre comenzó a escribir las memorias en 1993, el año en que murió, pero “se deprimió mucho” cuando inició el capítulo dedicado a su padre.

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“Ella nunca pudo pasar de ahí”, afirma.

 Cecilia quería incluir íntegras las cartas escritas por su padre a su esposa.

Sin embargo, Silvia, segunda esposa de Fuentes, con la que procreó a dos hijos, Natasha y Carlos, que murieron antes de los 30 años, no le permitió usar las cartas “porque no quería que la imagen” de Fuentes cambiara.

“Quiere que sea un ser perfecto, pero no lo fue y no es una crítica”, afirmó.

Al recrear la historia personal de su padre en una etapa fundamental de su vida y al revivirlo en su faceta más personal y familiar, Cecilia logró reconciliarse con ambos, evitando culpar a uno u otro de su separación.

“Los dos estuvieron muy locos, los dos hicieron un desmadre. pero es lo que vivieron. Eso no quita que mi papá después se haya vuelto ‘el maestro'”.

Cecilia busca con este libro de memorias desacralizar a Carlos Fuentes, para dejar de verlo como un hombre de bronce o mármol y mirarlo como una persona de carne y hueso que quiso ser un buen esposo y buen padre pero lo arrastró el torbellino de sus circunstancias.

“Mi madre tenía una imagen de monstruo antisocial, pero era muy frágil y acomplejada (prejuiciosa) en muchas cosas. Nos la vivíamos de la greña (peleando), pero nos adorábamos”, señaló.

SINOPSIS:

Rita… Rita Macedo. Mujer, amante, madre, esposa. Estrella fugaz durante la Época de Oro del cine mexicano. Madre impaciente de Luis de Llano y Julissa. Amante por conveniencia y amante del amor. Primera esposa de un joven Carlos Fuentes, travieso y mujeriego. Mujer de sentimientos a flor de piel que quiso dejarnos sus recuerdos y vivencias desde un ojo pícaro y autocrítico, crudo y realista. La mañana del 6 de diciembre de 1993, Rita Macedo visitó a su hijo Luis de Llano en su oficina, le dijo que estaba ahí para despedirse. Horas más tarde, se quitó la vida.

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CON INFORMACIÓN DE ANSA

CON LETRA GRANDE

TV&SHOW/ Rondero’s Medios

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