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Zovek, el increíble hombre de lo increíble

Se cumplen 46 años de la fatídica muerte de uno de los más singulares y enigmáticos personajes de la cultura popular que han emergido de la televisión mexicana. Uno cuya biografía desde sus inicios abonó el campo fértil para la construcción de su propia leyenda: el Increíble Profesor Zovek, recordado como escapista pero que también extendería su influencia como preparador físico, mentalista e hipnólogo. En resumidas cuentas, un hombre extemporáneo y fuera de serie.

Los primeros desafíos del héroe

El también llamado “Houdini mexicano” nació en el año de 1940 en Torreón, Coahuila bajo el nombre de Francisco Javier Chapa del Bosque. Enfrentaría a temprana edad las cadenas y grilletes de su primer gran desafío del escapismo de su vida: la poliomielitis, antes de que las vacunas que la erradicarían llegaran al país y en un contexto en que quien la padecía, pocos podían escapar de ella con pronósticos alentadores.

El niño Francisco Javier, ayudado por un tío médico, pudo superar aquella hazaña. En el tránsito de la convalecencia se devoró toda clase de libros e historietas que llegaron a sus manos, especialmente de héroes mitológicos, pero el enfermo y procurado niño Zovek derivaría en un regordete, objeto del escarnio de sus contemporáneos inmediatos. Otra caja egipcia bañada en fuego de la que podría escapar al convertirse en un entregado muchacho fisicoculturista para los cánones de la época.

Fue columnista de un diario regional donde compartía consejos de cultura física y fundador de su propio gimnasio, en donde desarrolló métodos inéditos para acondicionamiento deportivo. Uno de ellos vería la luz en los sesenta: “El vuelo sin escalas” que aplicó tanto en jóvenes como en entrenamientos especializados para el Ejército Mexicano del que formó parte y que tras el hito del 2 de octubre en la plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco en 1968 le seguiría como un sospechoso fantasma en medio de un país que lo empezó desde entonces  sospechar todo y tras la polémica que envolvió a su muerte, de la que, de esa sí, no escaparía.

La construcción del héroe

En aquellas lecturas históricas sobre mitología y en la Biblia misma, Francisco Javier encontraría un singular nombre inspirado en “Sobec”, un personaje del Antiguo Testamento que firmó un pacto para guardar y cumplir todos los mandamientos, juicios y estatutos de Dios, cuya divina Providencia se manifestaba a favor del pueblo escogido. Pero aparecieron más referencias: una era la divinidad cocodrilo que adoraban en Egipto, lugar donde supuestamente se formó la nacionalidad judía, y otra, el sánscrito, lengua muerta en la que “soobech” significa “el que se concentra”.

La figura de Zovek, que no era cantante, bailarín ni acróbata de circo, cobraría relevancia y popularidad en el mundo del espectáculo tras sus apariciones en Domingos Espectaculares del viejo canal 8 (hoy la red Galavisión) de Televisión Independiente de México (TIM), la férrea y breve competencia de Telesistema Mexicano que al fusionarse en 1973 crearían Televisión Vía Satélite (Televisa). Zovek fue uno de esos personajes, como El Chavo del 8 de Roberto Gómez Bolaños o la mancuerna Cuenca-Manzano que creó Los Polivoces, que surgirían en la bisagra de esa coyuntura.

Domingos Espectaculares sería la antesala del longevo programa Siempre en Domingo que durante más de dos décadas se convertiría en la máxima plataforma de artistas de la música pop en tiempos en que la televisión monopólica le hablaba a la masa, que la TV por cable era un lujo y en que la segmentación de audiencias era acaso elucubraciones de comunicólogos ociosos. Esa televisión tenía de avidez y disposición a recibir y promover héroes sui géneris como él, lo que la actual tiene de recursos tecnológicos pero no de vehemencia ni contexto para crearlos. Zovek como showman fue revolucionario y de vivir más tiempo seguro habría logrado el estrellato internacional.

Desde los viejos estudios de San Ángel Inn, convertidos en la sede de TIM y que transcurrido el siglo XX serían el mayor centro de producción de la televisión de habla hispana (Televisa San Ángel), Zovek asombraba a los televidentes que en su mayoría, no obstante a emitirse en color, lo conocerían a través de televisores en blanco y negro realizado miles de abdominales o cargando elefantes. Cada vez con uno nuevo acto, cada vez con otro récord, cada vez más sorprendente, cada vez más audaz, aglomerando a millones frente a una televisión que se sabía el centro del espectáculo y de su tiempo.

Francisco Javier Chapa-Zovek, en uno mismo, no era un formato para el rating efímero ni un olvidable concursante de reality show: aspiraba a construir estrella en una carrera con base tridimensional, de esas que no pueden ser desechables.

Los ecos de un héroe

El 10 de marzo de 1972, el Increíble Profesor Zovek fallecería en un trágico accidente suscitado en Cuautitlán Izcalli en medio de uno de sus espectaculares actos que, desde un helicóptero, aspiraba a superar su marca propia. Ayudaba a un amigo cirquero que había perdido su carpa. Fue un hecho sin precedentes que lejos de manifestar su mortalidad, le confirió de un aura de leyenda tan mítica como polémica con remanentes años después.

Filmaría dos películas. Su testimonio audiovisual más cercano es El increíble profesor Zovek de René Cardona Jr., realizado en el cenit de su carrera pública poco antes de su muerte en 1971 y en los albores de una prometedora carrera fílmica para un personaje que habría inspirado hasta el popular cómic de Kalimán.

Para la televisión de la actualidad que continúa extraviándose en el reciclamiento de sus mismos argumentos y la decadencia de fórmulas de las que, como camisas de fuerza, no acierta a escapar, bien le vendría voltear a lo mejor de su pasado. Quizá en éste encuentre las increíbles historias de increíbles personajes que le recuerden la energía de sus viejas hazañas e inspiren a emprender nuevas e increíbles historias. Las suyas y las que le marca su propia era.

Réquiem por el increíble profesor Zovek.

UN DATO: Con información del libro inédito Los increíbles secretos del Increíble Profesor Zovek, autoría de Carlos Hernández Valdes.

 

 

Por Daniel Lares Muñoz (TW: @dan_lares)

TV&SHOW / Rondero’s Medios

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