LOS AMIGOS

En cuanto se publicó en Japón se tradujo a 14 idiomas, y es que LOS AMIGOS (Nocturna Ediciones, 210 páginas, distribuido por Lecturalia), la novela de Kazumi Yumoto, de 58 años, y que ha sido llevada al cine por el cineasta Shinji Somai, obtuvo varios premios por ser una novela sobre la muerte que defiende la alegría de vivir” pero también resulta entrañable para los lectores.

Para The Publishers Weekly, LOS AMIGOS es “una elocuente novela de iniciación que primero conmueve y luego hiere; “En este elegante debut, el funeral de la abuela de un niño suscita curiosidad por la muerte en tres escolares japoneses (…) Una historia poco convencional y en absoluto sentimentaloide acerca de la llegada a la madurez”, ha reseñado Kirkus.

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                                 DE LA AUTORA:                               Los recuerdos de los seres humanos funcionan de forma misteriosa”, apunta Kazumi Yumoto. “Los de mi abuelo, que estaban dormidos en mi interior, comenzaron a despertar. Recordé que siempre que venía a casa traía plátanos o una sandía, nos llamaba de lejos a mi madre y a mí con un voz lenta y fuerte, y se acerca al porche de la casa. Un día señaló la culebra que vivía debajo del porche y dijo: “En la casa en la que vive una serpiente, habita la buena fortuna. Hay que cuidarla bien”. Luego le arrojó un trozo de pollo. ¡Cuántas imágenes me vinieron a la cabeza! Habían pasado veinte años desde que mi abuelo murió, y por fin pude llamarlo “mi conocido de otro mundo”.

LIGA EL SOL DE MÉXICO “LOS AMIGOS” https://www.elsoldemexico.com.mx/sociedad/686360-los-amigos

En Japón, ha declarado Yumoto, “los niños tienen problemas para apreciar el valor de la vida porque no se plantean las infinitas posibilidades que ofrece cada vida. Y por eso la imaginación es tan importante: la ficción nutre la imaginación y da al lector una idea clara de las diversas posibilidades de la vida. Ese es el poder más grande de la ficción”.

“Quise entonces narrar esta historia, por todo lo que había olvidado, para encontrarme con él una vez más. He escrito esta novela viviendo en la casa de mi abuela, en la habitación donde está el altar budista en su memoria”.

Quizá por ello, LOS AMIGOS defienden, ante todo, la alegría de vivir. En clase, Yamashita es el gordinflón; Kiyama es tan larguirucho que le llaman “espárrago” y Kawabe, el raro que cada vez que habla de su padre se inventa una profesión distinta. Los tres tienen doce años y una vida normal…hasta que la abuela de Yamashita muere. Entonces experimentan una súbita curiosidad por la muerte: ¿qué pasará después?, ¿qué expresión se le quedará a uno al morir?, ¿existirán los espíritus?

En busca de respuestas, deciden espiar a un anciano que vive cerca del colegio porque han oído comentar a un adulto que morirá pronto. Sólo es cuestión de organizarse para no perderle de vista. Y de que él no se dé cuenta.

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UN FRAGMENTO:

-Pero eso es lo de menos –dijo Yamashita, y puso una voz más grave. ¿Habéis visto alguna vez a un muerto?

-De qué vas? Claro que no –respondió Kawabe, abriendo las fosas nasales. Luego se quedó en silencio. Me di cuenta de que no se me había ocurrido que Yamashita hubiera visto a alguien muerto de verdad, a pesar de saber que había estado en un funeral.

-¿Y tú lo has visto? –le pregunté.

-Sí –se apresuró a decir, mirándome a los ojos. Quizá por eso estaba raro, como en otro mundo-. La vi cuando todos se acercaron a dejar las flores en el ataúd. Entonces…

CON LETRA GRANDE

Por Roberto Rondero / TV&SHOW

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