Spandau Ballet celebra cuatro décadas con un Greatest Hits

NUEVA YORK.– Después de muchos éxitos y una serie de peleas, causas, separaciones y reencuentros mucho más largos que la historia del grupo, SPANDAU BALLET celebra cuarenta años desde la firma del primer contrato con un Greatest Hits que consiste en una caja de tres CD o vinilo doble que también contiene la versión inédita de Simon & Garfunkel The Boxer. Todo estará a la venta a partir del 27 de noviembre.

Su temporada dorada duró unos diez años, más o menos hasta 1989: entonces las peleas y las tensiones prevalecieron sobre la música: hoy Tony Hadley, el cantante con la voz, parece el hijo hervido de Tom Jones; Gary Kemp, autor de todas las canciones y guitarrista con algunos ensayos de actuación también compartidos con su hermano bajista Martin, es el único con una carrera: toca en la superbanda Nick Mason’s Saucerful of Secrets, el proyecto que el baterista dedicó a la temporada de floyd rosa con Syd Barrett.

Los intentos de reunión fueron diferentes, pero no duraron mucho, ya que por otro lado el tiempo de una gira sostuvo el intento, hecho el año pasado, de reunirse de nuevo con un reemplazo para Hadley, Ross William Wild. Pero si hay un país donde spandau Ballets nunca han sido olvidados, es Italia. Sin embargo, en la década de 1980 parecía que el mundo, en realidad Europa, estaba dividido en dos: por un lado Duran Duran fans por el otro los de Spandau.

Esta rivalidad fue el elemento que convirtió el movimiento Nuevo Romántico en un negocio colosal. A finales de la década de 1970, el mundo pop se centró en la imagen y la ambigüedad: dictar los códigos de la mirada de Stuart Leslie Goddard, el Príncipe Encantador, más conocido como Adam Ant. Hoy en día pocas personas lo recuerdan, pero es él quien ha allanado el camino para los diversos Clubes de Cultura, Wham y similares.

Con la llegada de los instrumentos electrónicos y los avances tecnológicos en los estudios de grabación, la imagen se convierte en el elemento esencial: ser “cool” es mucho más importante que saber tocar. Los británicos, que desde este punto de vista son inmejorables, como había sucedido con los Beatles y los Rolling Stones (todo el mundo sabe que siempre han sido amigos) y como sucederá con Oasis y Blur, crean una feroz rivalidad entre Duran Duran y Spandau Ballet que eran menos glamurosos pero sonaban mejor, por así decirlo. Para los fans era un verdadero culto, defendido con furia fundamentalista adolescente. Y no importaba si las bandas en vivo, especialmente Duran Duran, eran embarazosas.

SPANDAU BALLET, especialmente en Italia, genera, pese al tiempo, una emoción que gira en torno a canciones como True, Through The Barricades, Lifeline, Gold, Only When You Leave, I’ll Fly For You y que se ha liberado de ese aura de artificialidad brillante gracias a la película documental Soul Boys of the Western World, que presentó hace unos años, cuenta de manera realista la parábola de un grupo de amigos que vivieron una década como estrellas del pop y luego no pudieron permanecer juntos después del gran éxito.

CON INFORMACIÓN DE ANSA

TV&SHOW/ Rondero’s Medios

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