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“Un día particular”, aceptarse como uno es, que cada día cuente

En las 100 representaciones de UN DÍA PARTICULAR (Teatro Rafael Solana), Edith González y Luis Felipe Tovar vivieron y compartieron en escena una pieza teatral que se puede digerir como un bocatto di cardinale, como bien lo llevó al cine su director Ettore Scola, que catapultó a la fama a la pareja Sophia Loren y Marcelo Mastroniani en la versión original de 1977, Una Giornata Particolare.

Como Antonietta Tiberio (Edith González) y Gabriel (Luis Felipe Tovar), la Italia fascista de Benito Mussolini fascinada ante el Tercer Reich de Adolph Hitler, no se queda en el pergamino de la historia; por el contrario, en pleno 2017, las intolerancias, la verborrea bélica y las amenazas de mandatarios enajenados por la supremacía, tienen nuevamente al mundo de cabeza.

UN DÍA PARTICULAR, dirigida por Claudia Ríos, bajo la producción general de Daniel Gómez Casanova, refleja la transformación de numerosos seres humanos ante el embate propagandístico y mediático, en este caso el fascismo. Antonietta  (Edith González) es el estereotipo de la mujer fascista y de la aceptación, sumisión y apego al sistema. Es una mujer poco instruida en la formalidad de un aparato educativo pero cumple diligentemente sus deberes como esposa y madre, pese a los maltratos e infidelidades de su enajenado esposo militarizado. En el fondo se siente una mujer desilusionada, frustrada y con baja autoestima.

Gabriel (Luis Felipe Tovar), por su parte, es un hombre frustrado, vilipendiado por su condición homosexual, despedido de su trabajo como locutor radiofónico, escondido en la sombra y con un arma que le espera para que la descargue en su sien.

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Aquí puedes checar el video de Karla Iberia Sánchez, tira la placa

Ambos en esta obra se vuelven poderosos al revelar sus secretos, sus penurias y deseos de ser valorados. UN DÍA PARTICULAR se vuelve más que especial en la vida de estos dos solitarios que compensan sus carencias, sus secretos y emociones a flor de piel. Es, finalmente, la condición humana, que no distingue razas, colores, sexos ni miedos y frustraciones.

Delicada en escena, a veces demasiado frágil, Edith González, quien atraviesa la recuperación de un cáncer de mama que ha enfrentado con creces en el escenario, tiene en Tovar un poderoso compañero, que sale al quite en todo momento, con más ímpetu que gloria, y que valora, como lo dijo a TV&SHOW,” este privilegio como actor, porque es un honor compartir escena con Edith, a quien tanto respeto”.

En las 100 representaciones, 117 en total, con la asistencia del Embajador de Italia en México, Luigi Maccotta y de la periodista Karla Iberia Sánchez como padrinos de develación, Edith González exclamó: “Que cada día sea particular, que cada día cuente, es lo que me ha dejado esta obra. Por la educación en México, por el verdadero conocimiento”.

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LO CURIOSO:

Al intentar Karla Iberia Sánchez, develar la placa, ésta cayó de su pedestal.

Por Roberto Rondero / Fotos y video: Lourdes Córdoba / TV&SHOW

 

 

 

 

 

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