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Y mañana será otro día… mejor, ¿para Televisa?

Un respiro y bocanada de aire fresco está resultando inesperadamente la producción de Carlos Moreno en la barra vespertina de Las Estrellas. Y es que Y mañana será otro día… mejor, fuera del prime time nocturno, está demostrando uno de los caminos promisorios para los dramáticos de Televisa como hace mucho no se veía al extraviarse en el mal gusto, abaratamiento, agotamiento creativo y en la resistencia a la verdadera renovación.

¡Hay historia!

Luego del infame remake de una de sus historias en TV Azteca (La hija pródiga), ahora sí observamos una versión digna para José Ignacio “Chascas” Valenzuela (La casa de alado), el autor del original chileno de nombre Cuenta conmigo (2009). Destaquemos el trabajo de Martha Carrillo y Cristina García con la co-adaptación de Edwin Valencia, porque no sólo es fresco sino, a juzgar por los cinco primeros episodios, consistente dotado de diálogos verosímiles y acciones dramáticas claras y con lógica.

Estos últimos factores, una obviedad en cualquier trabajo dramatúrgico profesional, son necesarios señalarlos porque hace mucho que se extrañan en las pantallas no sólo de Las Estrellas sino de toda la televisión abierta mexicana. Como aquí los hemos consignado en su momento, es justo reconocer cuando las cosas están bien hechas.

El lector debe tener en claro que hablamos de una telenovela, no caigamos en la errática imprecisión de comparar esta producción bajo la misma regla de una serie prime como Game of Thrones de canal Premium como HBO, algo que los críticos de crítica superficial no atienden ni advierten los haters de la telenovela en las redes sociales. No eludimos que la telenovela mexicana ha sido vehemente partícipe de su propio descrédito.

No aplica dicha comparación porque ni los mercados, presupuestos, sistemas de producción, plataformas ni las características de audiencias son las mismas. En estos términos hay que celebrar que la telenovela de Moreno Laguillo no sólo es correcta (¡por fin!), resulta una luz en el camino para la diezmada producción de San Ángel.

Reaparecen la actuación y la dirección de actores en la telenovela mexicana

Dado que hoy impera el reino de lo cutre, hay que reconocer la atinada selección del reparto de Jesús Soria tanto como la corrección de tonos de la interpretación de actores porque es evidente que está operando la dirección escénica a cargo de Karina Duprez, Fernando Nesme y Lily Garza. Hay propuesta. Son tres nombres con probada trayectoria y solvencia en el ramo pero que en su reciente trayectoria fueron arrojados a las fauces de historias que ni siquiera merecen ser recordadas.

Habiendo historia estructurada con puntos de conflictos claros e información dosificada correctamente, los planos del edificio funcionan. Los pilares de intérpretes sin estridencias y en perfil dramático, emergen bajo la disciplina de una dirección coherente. Advertimos esmero en la creación del detalle en la tarea escénica y hasta lo cursi está controlado.

Florencia.jpgEso explica por qué estamos viendo a actores como Florencia de Saracho, Diego de Erice o Emmanuel Palomares luciendo como nunca se les había visto. Cuando una historia está bien contada no hay papel menor. Otra muestra es Alejandra Barros o una primera actriz como Nuria Bages que vuelve a brillar como hace mucho no podía hacerlo.

En trabajos como éste, Televisa debiera constatar que dispone de actores como Diego Olivera con un grado de competencia y talento proporcional a la calidad de la historia y puesta en escena. Verifíquese a Olivera en una producción de infausta memoria como En tierras salvajes y la comparación con Mañana… se impone por su propio peso.

El caso de Angélica Vale merece mención aparte. Después del éxito de audiencia que representó La fea más bella (2010), estuvo condenada a repetir la experiencia de Carlos Bonavides (El premio mayor, 1995). Un actor con talento, capacidad escénica, vis cómica y empatía con la audiencia que le llegó el protagónico de una historia atípica que además resultó exitosa (asunto aparte su calidad), pero que al no cumplir con los absurdos cánones de edad y belleza física de la telenovela tradicional, se le condenó subsecuentemente a papeles de reparto en historias por lo regular de mala calidad.

Los cuarenta de la protagonista

Vale no sólo ha sido la elección correcta para encabezar esta comedia romántica en tono realista (atención con esta clave), sino que está enviando dos mensajes positivos con su personaje:

El primero, físicamente encarna las características que demanda el universo dramático planteado y, por ende, Mónica Rojas resulta una representación cercana y verosímil respecto al promedio de mujeres de la vida diaria que conforman la audiencia principal a la que se dirige esta propuesta.

El segundo, que le demuestra a la ortodoxia de Televisa que no es el fin del mundo que su protagonista femenina no tenga veintitantos de edad, carezca de las medidas de una modelo de Vicky Form, que sea de tez morena clara y ojos cafés. Por el contrario, con ella cumple con una demanda reiterada en el consumo y la política de contenidos de la actualidad.

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Lo anterior anotado no quiere decir que moleste la belleza física ideal, más bien que los perfiles de los protagónicos como los argumentos, géneros y formatos de la oferta de la ficción de la televisión mexicana deben diversificarse y elevar el nivel. Es el punto clave.

Otro aspecto a destacar es que al rostro de Angélica se le aprecie natural sin que resulte el catálogo de operaciones quirúrgicas o artificios cosméticos a los que sus homólogas suelen acudir para cumplir con exigencias estéticas crueles, sobre todo para la mujer.

En este aspecto (por si no lo han prevenido en los pisos ejecutivos) empiezan a cumplir con las demandas femeninas de industrias vecinas donde (ahí sí) lo han proferido abiertamente, que tienen una base de sentimiento y autorización social. Recordemos el discurso de Francis McDormand en el escenario de los premios Oscar de este año.

La producción: cuando los engranes son los correctos

Uno de los mayores logros de esta telenovela está en su acabado visual. Si bien algunos interiores de foro se siguen notando como tal (y eso hay que mejorarlo) los diseños de escenografía y su calidad de construcción están por encima del promedio de la factura actual de Televisa.

Las irregularidades no distraen por una razón básica, la atención principal está donde debe: en la historia y los actores. Lo mismo podríamos decir de una edición que no emplea ocurrencias para tratar de remediar deficiencias de guión, ritmo o interpretación y tampoco incurre en cortes arbitrarios que afecten los finales de bloque.

La iluminación está propuesta en capas, como todas las ficciones con estándar internacional, a diferencia del anacronismo de, por ejemplo, el blanco plano y superficial que ilumina irremediablemente todos los interiores de Por amar sin Ley sea el buffet de abogados, el hospital, la casa rica, la casa pobre en cualquier hora del día.

También se ha exterminado el aspecto grisáceo imperante en la imagen de las últimas producciones actuales que se sobreexpone en el visionado en VOD (Video Bajo Demanda) en internet. La paleta de colores es destacada por lo atractiva, vibrante pero armoniosa y de acuerdo a la psicología de la historia.

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El tema principal Insomnio a cargo de Alex Syntek también es el indicado para esta telenovela y su entrada principal es de las mejores que hemos visto para un dramático de su tipo en mucho tiempo. Lo mismo podemos destacar de la selección de las canciones de la banda sonora. A diferencia de los lugares comunes y las baratijas de incidentales a la que recurren producciones contemporáneas.

Lo más importante es que sin mayores pretensiones que no cuajaron (fue el caso Mujeres de Negro), la propuesta nos ofrece momentos divertidos y conmovedores que logran dejar al espectador con una sonrisa, aborda temas actuales con naturalidad y sin violencia. Eso, en los momentos que vive el país y el mundo, termina rescatando la contribución social de la telenovela latinoamericana como hace mucho no veíamos.

Una golondrina no hace verano

Si sigue como va, en TV&SHOW pronosticamos mejores ratings. Con sus casi 23% de share ha superado a su antecesora. No nos sorprenda que pudiera elevar esos índices. Carlos Moreno debe cuidar que el virus que cunde con regocijo en foros aledaños no llegue al suyo a contagiarlos en demérito del buen arranque.

Quizá sea éste el mayor reto para llegar a buen puerto y que Y mañana será otro día… mejor contribuya a sembrar en tierra fértil. Cuando esto ocurra con originales, entonces es posible que mañana sean días mejores… para Televisa.

 Daniel Lares Muñoz (@dan_lares)

TV&SHOW / RONDERO’S MEDIOS

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