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ÚLTIMA NOCHE EN PALACIO

Para quienes ambicionan el poder, no existe una vía media entre la cumbre y el precipicio, así ocurre en Última noche en Palacio (Ediciones B, 242 páginas), libro escrito por Manuel Gomezperalta Damirón (El ingenio de los genios, Viaje en otro compartimiento, El hechizo de los soñadores y Asesinatos políticos en México).

Esta novela, inspirada por el autor  por los recuerdos en sus tiempos como secretario de Estados, recrea la ceremonia de la Independencia de México que celebra el presidente en Palacio Nacional, casi al finalizar su sexenio.

A lo largo de esta velada, se evocan los pasos, las anécdotas y las conversaciones de quienes pisaron ese recinto: políticos, pensadores y líderes sociales de todo el mundo. Los personajes de esta historia comparten una cualidad: tener uno de los máximos poderes políticos y el deber de abandonarlo en circunstancias diversas. ¿Qué ha sido de esos hombres que dejan el poder y son condenados al olvido?

En Última noche en Palacio, las voces de John F. Kennedy, Salvador Allende, Simón Bolívar, Juan Bosch y Sebastián Lerdo de Tejada, entre muchos otros, nos retratan un mundo algunas veces opulento, otras envuelto en la desesperanza del amor, del dinero y los sueños.

…”Miro al Presidente. ¿Cuánto en verdad pesar en su alma dejar de serlo? Quizás lo compense lo hecho, tal vez le incomode a veces lo que hubiera podido hacer y no se dio el tiempo.

“Difícil proceso el de reacomodo a la realidad. Los que saben dicen que hay que “desacelerarlos poco a poco” porque después de las agendas apretadas que el cargo les impone llegan las horas, los días que enfrentan la nada de pendientes, el silencio. Es una soledad desconocida en la que pueden aparecer algunas tentaciones como las de indicar un rumbo, prevenir equivocaciones. James Carter, el presidente de Estados Unidos, dijo que al dejar el cargo le pareció quedar de pronto al lado de quien conduce un auto, pero sin poder ordenar frenar, acelerar o dar vuelta. Cabe pensar que el presidente ahuyentará el oculto deseo que algunos han tenido de seguir en lo que se fue o de seguir siéndolo detrás de quien esté.

“Recuerdo aquí, en Palacio Nacional, a Juan Bosch, el entonces presidente dominicano, en quien ninguna huella de rencor, de frustración o de nostalgia aparecía en su rostro luego de que meses después de su visita a nuestro país las fuerzas reaccionarias le arrebataran el poder. Bosch tenía una ventaja: además de la política, supo también asir su vida al reino de la literatura y la poesía, en donde el hada serenidad suele encontrar sitios como puede también haberlo en la pintura o en la música”…

Redacción TV&SHOW/ Rondero’s Medios

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