Butes, el canto de las sirenas

El canto de las sirenas es más que una leyenda de la mitología griega, se considera una tragedia para el hombre si llega a escuchar a una bella mujer, mitad humana mitad animal, entonando una melodía alucinógena para doblegar su espíritu. Quignard retoma éste acontecimiento que ha existido a lo largo de la historia de la humanidad en BUTES (Pascal Quignard, Editorial Sexto Piso, Tercera Edición, 2019, 93 páginas), donde narra la vivencia de un marinero seducido por las sirenas cuando viajaba con otros colegas en navío, en alta mar, sin embargo él es el único que cae ante los sonidos de las brujas de mar por no protegerse, pero logra sobrevivir pagando el precio por haber escuchado la sinfonía enigmática.

Es bien sabido que Quignard es autista y lo ha utilizado como una virtud en sus diferentes ensayos dándole incomparables rasgos a cada libro creado por él; en Butes busca entender cómo un hombre puede ser abatido por un canto en particular. El escritor indaga, con tintes psicoanalíticos, cómo los primeros sonidos que el ser humano escucha en su infancia pueden estar relacionados con sus primeros recuerdos al moldearse en sus pensamientos. Esos sonidos primarios difícilmente se pueden interpretar con palabras, pero eso no significa que pierden valor con el tiempo para el sujeto, siguen ahí y se pueden evocar.

Al evocar esos recuerdos con las melodías, en este caso el canto de las sirenas, los marineros son atraídos por las efigies ya mencionadas. La canción emitida es fuerte y clara, sin embargo es un sutil susurro para el inconsciente de quien lo registra y tiene sentido para él. El escritor francés cuestiona si la supuesta “tragedia” se le puede considerar de esa manera porque postula a la música emanada por las féminas no como una maldición o un castigo para el hombre sino como una liberación de sus ataduras conscientes, ésa conciencia impuesta al nacer por la sociedad es su verdadera tragedia.

La desgracia del varón no viene de parte de un canto mágico creado por una ninfa de mar, viene de sus entrañas, de su insatisfacción por su deseo reprimido inconcluso.

 ¿Entonces, la mujer es una sirena salvadora o una devoradora asesina de hombres? A lo largo de la historia a la mujer se le ha vinculado con todo tipo de desgracias antiguas y hasta la fecha sigue siendo un estigma tener a una mujer en un espacio con poder político, económico o social aunque su homólogo, el hombre, no lo haya hecho nada bien.

Pascal Quignard redacta un buen ensayo sobre el canto de las sirenas y el influjo que tiene sobre sus oyentes y toma como referencias algunos aspectos del psicoanálisis para ello. Pareciera que el escritor francés busca redimir a la mujer y responsabilizar al hombre por sus demonios acumulados en su mente.

ALGUNOS DATOS:

  • Quignard toma otras referencias melódicas para comparar el canto de las sirenas, por ejemplo coteja  el sonido de la lira de Orfeo para demostrar cómo, sin importar la armonía, puede influenciar en alguien, no importa que la música sea bella o grotesca.

Por Saelim Fernando

CON LETRA GRANDE / TV&SHOW

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