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MEMORIAS DE UN PADRE PRIMERIZO

Para todos aquellos que han recibido la noticia y se han paralizado al escuchar de los labios de la bien amada: ¡“Vas a ser papá”!, nada como MEMORIAS DE UN PADRE PRIMERIZO (Editorial Círculo Rojo), escrito por Rafael Esteve, con prólogo de Jandro, en el que se narran, en primera persona, las vivencias de un hombre que se enfrente a la dura tarea de ser padre sin haberlo siquiera pensado, y en cuyas páginas se encuentran los primeros tres años de vida de su hija (2004-207).

MEMORIAS DE UN PADRE PRIMERIZO pretende ser un punto de apoyo para todos aquellos que, como el autor, se han visto en una nueva etapa de su vida, la de ser padres primerizos.

nueva etapa de su vida, la de ser padres primerizos.

“El nacimiento de un hijo o una hija –refiere Esteve- es algo para lo que los hombres, por mucho que digan, no estamos nunca preparados. Nuestro cuerpo no sufre cambios hormonales ni evoluciona durante el embarazo. El día del parto seguimos siendo los mismos “Frikies” que éramos nueve meses atrás. Al parecer, el padre primerizo no estaba entre los planes de la “Madre naturaleza” durante la paternidad. De alguna manera, simplemente nos eligió como herramienta reproductora, y esto nos ha hecho débiles y poco preparados para el fenómeno que se nos viene encima: palabras extrañas, colores que somos incapaces de percibir, olores para los que no estamos preparados y una interminable lista de agotadoras circunstancias que nos cogen totalmente desprevenidos.”

Respecto a la portada del libro, el autor tuvo una visión: “Desde el principio, he imaginado al padre primerizo durmiendo tirado por el suelo, con el dedo en la boca y acariciándose la oreja mientras el bebé sigue llorando a sus anchas esparciendo sus “objetos personales por el suelo”.

Respecto a la portada del libro, el autor tuvo una visión: “Desde el principio, he imaginado al padre primerizo durmiendo tirado por el suelo, con el dedo en la boca y acariciándose la oreja mientras el bebé sigue llorando a sus anchas esparciendo sus “objetos personales por el suelo”.

La idea surgió de la película Gravity, donde Sandra Bullock tiene una escena en la que “flota” en el interior de una cápsula de salvamento adoptando una postura fetal, con la puerta circular al fondo y una manguera flotando a su alrededor que hace que nos recuerde, totalmente, a un bebé flotando en el interior del útero materno.

“Me gustó muchísimo la secuencia y me gustó adaptarla a mi libro”, concluyó.

Por Roberto Rondero/ Rondero’s Medios

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