Últimas notas

LA HISTORIA DE LOS JUDÍOS

En el marco del Día Internacional del Libro en la sección Con Letra Grande, aparece La historia de los judíos (Editorial Z, 946 páginas), del historiador Paul Johnson.

“Por qué he escrito una historia de los judíos?”, se pregunta Johnson en lo que el New York Review of Books lo ha reseñado como “Una extraordinaria cantidad de información enriquecedora, útil y nunca superficial”.

Para Johnson existen cuatro razones: “la mera curiosidad, el entusiasmo que provocaba la amplitud misma de una historia que, desde los tiempos de Abraham hasta el presente, abarca cuatro milenios, más de tres cuartas partes de la civilización, que la historia judía no abarca amplios periodos, sino también enormes áreas y porque este libro me ha ofrecido la oportunidad de reconsiderar objetivamente, a la luz de un estudio que abarca casi cuatro mil años, el más difícil de todos los interrogantes humanos: ¿para qué estamos sobre la Tierra?”.

“Los judíos –puntualiza Johnson- son el pueblo más tenaz de la historia, y Hebron es buena prueba de ello. Se encuentra a unos treinta kilómetros al sur de Jerusalén, a mil metros de altura, en las montañas de Judea. Allí, en la cueva de Macpelá, están las Tumbas de los Patriarcas. De acuerdo con una antigua tradición, un sepulcro, de mucha antigüedad, contiene los restos de Abraham, patriarca de los judíos y fundador de su religión. Junto a su tumba está la de su esposa Sara. En el interior del edificio se encuentran las tumbas gemelas de su hijo Isaac y su esposa Rebeca. Al otro lado de patio interior se hallan otro par de sepulcros, el de Jacob, nieto de Abraham, y el de su esposa Lía. Fuera del edificio la tumba de José, hijo de estos último. Allí es donde comenzó la historia de cuatro mil años de los judíos, hasta donde es posible situarla en el tiempo y el espacio”.

“La antigua historia judía es al mismo tiempo intensamente divina e intensamente humanista. La historia fue forjada por Dios, operando independientemente o por intermedio del hombre. Los judíos no estaban interesados en las fuerzas impersonales, y no creían en ellas. Sentían menos curiosidad por la física de la creación que la que se manifiesta en cualquier otra raza culta de la Antigüedad”.

9788498724080

Por Roberto Rondero / Rondero’s Medios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: