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LA CRÍTICA TEATRAL EN MÉXICO

“De nada sirve el arte sin crítica y el crítico sin autocrítica”, refiere Benjamín Bernal, Presidente de la Agrupación de Periodistas Teatrales  en “La crítica teatral en México”, donde convergen, a lo largo de 130 páginas, el pasado, presente y futuro, en el que cada uno de los lectores, como lo manifiesta Andrés Roemer en su prólogo, “tiene en sus manos el instrumento para descubrir: que ya era el mejor antes de leer a Benjamín Bernal, que algo encontró de novedoso en sus párrafos, o bien, decidieron continuar experimentando cada día para no caer en el peligroso pantano de la tradición y enseguida lanzarse a ser la vanguardia de la crítica del presente siglo”.

Este valioso texto de Bernal permite no olvidar la enorme riqueza que posee nuestro país a través de connotados críticos del quehacer teatral y que por desgracia ha venido a la baja por los escasos espacios –“El Sol de México” es uno de los contados diarios que da cabida a la crítica teatral con el mismo Bernal en “Teatrikando”-.

LA INDUSTRIA TEATRAL

¿Quién debe formar nuevas audiencias para las Artes escénicas? Se ha querido lanzar esta responsabilidad al estado, que ha reducido el espacio a las Bellas Artes y otras ramas de las humanidades como Civismo, Lógica, Ética, Historia de la Cultura, en los planes de estudio y ha traído consecuenciales sociales poco deseables”, argumenta el autor.

“Está por otra parte el sector más interesado, formado por quienes de alguna manera viven de esta actividad, hablo de propietarios de teatros, productores grandes, medianos y pequeños, autores, actores, directores, actrices, escenógrafos, vestuaristas, diseñadores, publirrelacionistas, medios informativos que venden espacios, fabricantes de golosinas, restoranes que reciben a los teatro aficionados antes y después de las funciones; en general han sido llamados genéricamente “Industria Teatral” lo que ha ofendido a los puristas del sector, que todo lo desean obtener del Estado, pero la iniciativa privada en este segmento es el que da más trabajos y, por si fuera poco, le da glamour a todos los artistas, aunque no sean de la parte industrial.

Pues sí, la industria teatral ha llegado a ser estimada en 2.7% de aportación al Producto Interno Bruto (PIB) nacional, o sea a la productividad total de Bienes y Servicios, cifra muy parecida a la industria turística, que es multimencionada, apoyada, subsidiada, con beneficios fiscales, en tanto que a la cultura y entretenimiento se le ve como “frívola”.

“El crítico –puntualiza Bernal- no es un empleado, sino un colaborador temporal, que antes duraba treinta o cuarenta años en algún medio informativo, más los tiempos agitados que vivimos hacen que soliciten un espacio, aunque la paga sea simbólica o nula y los beneficiaros finales sean los verdaderos personajes de la “industria teatral”.

Críticos-creadores como Luis G. Basurto, Rafael Solana, Wilberto Cantón, Jorge Ibargüengoitia, Carlos Solórzano, Mara Reyes, Maruxa Villalta, Vicente Leñero, Luisa Josefina Hernández, Héctor Mendoza, José Ramón Enríquez, Germán Castillo y Víctor Hugo Rascón Banda ejercieron la crítica teatral en México de 1940 a 1980 y son muy contados quienes la ejercen ahora.

El teatro, y los críticos en consecuencia, sufren los avatares de la ‘modernidad’: “El teatro por internet ha espantado a los productores, directores y actores, que generalmente han sido reacios a los cambios, por ejemplo, dejar que se disfruten sus obras mediante video. Cuando algunos aventurados productores ganen dinero al permitir que, previo pago, se vea su obra mediante internet, se convertirá en moda. Nos desagrada de los teatros: el eterno celular evidentemente usado para textear; la venta de refrescos que suenan al ser destapado, el glú glú del refresco durante la función, palomitas con aroma a salsa barata, papitas que truenan; antes no se admitían, eran golosinas propias del cine. Quizá por eso Netflix y los DVD caseros han tenido tanto éxito, porque en nuestra sala no hay estas calamidades”.

Por Roberto Rondero/Rondero’s Medios

 

 

 

1 Comentario en LA CRÍTICA TEATRAL EN MÉXICO

  1. Gracias Roberto Rondero, Lulú, amigos de muuuchos años. Compartimos espacios en Novedades, uno de los más poderosos de su momento.

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