Musicales, la pasión y el legado del cineasta Alan Parker, quien falleció a los 76 años

LONDRES.- El realizador británico ALAN PARKER, director de películas como Midnight’s Escape (Expreso de medianoche), Mississippi Burning, Will be Famous y Evita, murió a los 76 años . El British Film Institute dio a conocer que el cineasta falleció después de una “larga enfermedad”. 

PARKER estaba orgulloso de su título de baronet, otorgado por la reina Isabel en 2002 para coronar una carrera exitosa, pero estaba igualmente orgulloso de sus orígenes humildes y el acento cockney, que lo exhibió casi como un signo distintivo. ALAN PARKER era un británico de pura sangre nacido y criado en el suburbio londinense de Islington, de madre costurera y padre pintor de casas. 

En la escuela no era un alumno modelo, pero con tenacidad se aplicó en materias científicas y cosechó elogios entre sus compañeros de clase por su habilidad como narrador, a gusto con los géneros más diversos. Le gustaba la fotografía y amaba la música, especialmente la estadounidense traída por los marines a Inglaterra, tal como nació, en 1944, el año del Día D. A los 18 años abandonó el estudio para ganarse su libertad como mensajero en una agencia de publicidad: él no lo sabía, pero habría sido su suerte, ya que pronto todos lo apreciaron como redactor y narrador.

Uno de los primeros en darse cuenta de esto fue uno de los grandes productores de su generación, Alan Marshall, quien junto con David Puttnam habría sido su amigo y pigmalión. Gracias a Marshall, de hecho, habría diseñado y dirigido sus primeros comerciales y luego se habría convertido en el socio creativo de una de las agencias más buscadas en el mundo anglosajón.

“En ese momento, dijo Parker, ya no había una industria cinematográfica inglesa; después de la última ola de ‘enojo’ a principios de la década de 1960, fue el turno de anunciantes como yo que se convirtieron en directores gracias a los comerciales con los que tenían pasado el desorden “. 

Después de muchos premios en publicidad y un buen debut como guionista gracias a David Puttnam (Melody de 1971), para Parker como para Ridley Scott y Hugh Hudson, el momento de su debut como director llega en 1976: elige un camino propio, que del musical ambiental estadounidense pero todos actuaron y para niños, Little gangsters. 

El protagonista es la generación de gángsters de prohibición como Al Capone y Bugsy Malone, pero sus armas se tuercen en la cara y explotan bocanadas. Los actores en ciernes son Jodie Foster y Scott Baio, la música es de Paul Williams, quien también se encuentra entre los adultos a quienes se confían las canciones. “Siempre me ha encantado trabajar con niños y adolescentes”, dijo el director, porque siempre te dan algo que no esperas. Pero no tengo reparos en admitir que con esa primera película quería sobre todo subvertir algunas reglas del género musical y hacerme notar en Hollywood “.

Vale la pena una invitación al festival de Cannes para Parker, la llamada en espera a Hollywood y el contrato para el posterior Midnight Escape con Brad Davis y John Hurt. Marshall y Puttnam producen, el guionista escribe al novato Oliver Stone, el thriller de la prisión (basado en una historia real) viaja por el mundo, corre por seis Oscar y gana dos por el guión y la música de Giorgio Moroder.

Dos años después, sin embargo, Parker vuelve a su género favorito, el musical con otra película de culto: Serán famosos (1980) ambientada en la escuela de música y danza más famosa de Nueva York con Irene Cara entre un enjambre de debutantes talentosos. “No quería la película musical habitual en la que la acción se detiene para que la gente cante”, dijo Parker, sino una verdadera odisea de jóvenes músicos enfermos de pasión, vida, Podrá abarcar desde historias íntimas (el autobiográfico Shoot the moon) hasta dramas humanos (Birdy, su obra maestra según los críticos), desde frescos sociales (Cenizas de Angela) hasta noir (Mississippi Burning), desde el juicio (David Gale) hasta el horror (el visionario Angel Heart, con Al Pacino). 

Pero la música sigue siendo su verdadera pasión y obsesión: Pink Floyd the Wall, Evita, Los compromisos (quizás su película más querida). Podrá abarcar desde historias íntimas (el autobiográfico Shoot the moon) hasta dramas humanos (Birdy, su obra maestra según los críticos); desde frescos sociales (Cenizas de Angela) hasta noir (Mississippi Burning), desde el juicio (David Gale ) hasta el horror (Angel Heart, con Al Pacino).

Su formidable habilidad técnica, el ritmo milimétrico con el que dirige cada escena, la sabiduría con la que maneja a los actores como en una coreografía al estilo del Hollywood más clásico, son los signos que lo hacen siempre reconocible incluso en la diversidad de opciones narrativas. 

CON INFORMACIÓN DE ANSA

TV&SHOW/ Rondero’s Medios

La comedia de luto con el deceso de Héctor Suárez: actor popular, irreverente y sin miedo al qué dirán

La mañana de este martes 2 de junio Héctor Suárez Gomís, hijo del comediante, confirmó el fallecimiento de su padre. El actor mexicano fue diagnosticado con cáncer en la vejiga en 2015 y durante cuatro años se sometió a varias cirugías para tratar su enfermedad.

“A los amigos, a los compañeros y a todos los medios de comunicación:
Con profundo dolor, queremos compartir con ustedes el fallecimiento de Héctor Suárez Hernández. La familia Suárez, les pedimos que por favor comprendan este momento de gran tristeza que estamos viviendo y también esperamos que puedan respetar nuestro duelo. Para nosotros se va el papá, el abuelo, el hermano, el esposo y no la figura pública que merece todo el reconocimiento de la familia artística y los medios de comunicación. Dennos oportunidad de procesar este duelo y en unos días podremos conversar con ustedes. ¡Gracias!
Atentamente.
Su viuda, Zara Calderón.

Sus hijos: Héctor Suárez Gomís, Julieta Suárez Gomís, Rodrigo Suárez Calderón e Isabella Suárez Calderón.
Sus nietos: Paula Suárez Gomís, Ximena Suárez Palacio y Pablo Suárez Quiroz”, compartió el también actor. Héctor Suárez Gomís/Instagramparticipo en series muye exitosas como “Que nos Pasa?”, El mil Usos, Puros Locos y La cosquilla.

De los tutores en la carrera de HÉCTOR SUÁREZ sobresalen Carlos Ancira, quien le dio las bases para el teatro de tesis, mientras alternaba con Alejandro Jodorowsky, Susana Alexander, Héctor Bonila y Alfonso Arau.

Héctor formó parte de puestas en escena de Franz Kafka, Eugene Ioneso y August Strindberg, mientras recibía clases de pantomima con el gran mimo Marcel Marceau.

En cine, su trayectoria es consistente con su legado: inició en 1964 con El asalto, a la que siguió un amplio repertorio, como Despedida de soltera, La mujer de a seis litros, La marcha de Zacatecas, Picardía meixcana, Lagunilla mi barrio, El milusos -por un tiempo la película más taquillera del cine mexicano-, y Mecánica Nacional, entre otras.

Como actor, su estilo espontáneo, cargado de humor negro, le permitió hacer lo que más le gustaba: la denuncia social, y así escapó a las normas de censura establecidas en la telera nuestra de cada día. Con programas como ¿Qué nos pasa? y Verdá o fixión, logró crear un sinnúmero de personajes populares que reflejaban el día a día de la idiosincrasia mexicana. Personajes caricaturescos como Flanagan, con su clásico estribillo ¡queremos rooock!, Doña Zoyla, la madre dominante y manipuladora; El no hay, un dependiente de tienda que nunca atendía bien; El Burócrata, el típico empleado público que pone más obstáculos que soluciones, etc. Meseros, choferes, vendedores, porteros de condominios y otros más formaron parte de su variado repertorio.

Una de las aportaciones más trascendentes de HÉCTOR SUÁREZ fue para el gremio artístico: nunca se quedó callado ante las injusticias laborales -de cualquier televisora, produtores o empresas-, generó fuentes de trabajo y elevó el nivel de la comedia para una mayor conciencia social.

Héctor llevaba en cuerpo y alma la identidad del mexicano, su idiosincracia, la manera de ser y comportarse…”Somos muy valemadristas los mexicanos pero cuidado con que nos toquen lo más sagrado: nuestra madrecita y la religión. No le he robado nada a nadie. O sea, no traigo guaruras, como esos candidatos que nos quieren gobernar. No tengo que cuidarme de nada. Soy libre…

“Porque las mentiras se regresan. Lo malo se regresa. Un día mi abuela me dio una lección cuando mentí. Me dijo “Agarre usted esa pelota y rebótela en la pared”. Lo hice, la reboté y la agarré de vuelta. “¿Ya vio?, todo lo que haga se regresa!”, me dijo mi viejita.

“Mi mayor debilidad es la deshonestidad, no me gustan las pinches mentiras. Aunque soy muy cursi, soy muy amoroso, aparentemente soy puro pájaro nalgón, porque me veo acá como muy cabrón, pero, si me ves con mis hijos… Soy un hombre que llora mucho.

Por Óscar Velázquez / Roberto Rondero

TV&SHOW / RONDERO’S MEDIOS

 

El cine de luto por Franco Zeffirelli

FLORENCIA. – El arte cinematográfico y la cultura están de luto por el deceso del mítico director de cine italiano FRANCO ZEFFIRELLI quien falleció a los 96 años, informó el alcalde de Florencia, donde residía.

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“Nunca quise que llegara este día, Franco Zeffirelli se fue esta mañana. Uno de los más grandes hombres de la cultura mundial. Nos unimos al dolor de sus seres queridos. Adiós querido maestro, Florencia jamás te olvidará”, escribió en Twitter el alcalde Dario Nardella. El director se inició en el mundo del cine de la mano de Luchino Visconti, como ayudante de dirección en tres de sus mejores películas: La terra trema (1947), Bellissima (1951) y Senso (1952), donde confesó que nació su pasión por el séptimo arte.

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El director italiano dirigió clásicos como La boheme (escenificación de la ópera de Puccini, en 1965); La fierecilla domada con Richard Burton y Elizabeth Taylor 1966; Romeo y Julieta con Michael York y Laurence Olivier (1968); Hermano Sol, hermana Luna (1971); Campeón con Jon Voight, Faye Dunaway y Nicky Schrodeer (1978); Amor sin fin con Broke Shields (1981) y Té con Mussolini (1999), en la que relata su infancia.

Mantuvo una gran amistad que con la soprano María Callas, a quien le dedicó la película “Callas for ever” (2002) y que confesó fue la única mujer de la que estuvo enamorado.

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Entró en el Parlamento de la mano del partido de Silvio Berlusconi, Forza Italia, y se confesaba conservador por “desesperación anticomunista”.

Nació el 12 de febrero de 1923 en Florencia. A su padre solo lo conoció después de la muerte de su madre, Adelaide Garosi, que apasionada de Mozart, quiso darle al niño el nombre del aria de Idomeneo (Zeffiretti), pero el funcionario del registro civil se equivocó y escribió Zeffirelli.

Su madre murió siendo niño y se crió entre mujeres. La niñera, que era inglesa y se llamaba Mary, le enseñó inglés y le inculcó la pasión por Shakespeare.

También fue muy activo en el mundo del teatro y de la ópera como director escénico e incluso diseñador de vestuario. En 1959 dio el gran salto al Covent Garden de Londres, con las puestas en escena de “Pagliacció y “Lucia de Lammermoor”.

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CON INFORMACIÓN DE ANSA

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