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EL ESPÍA DE NAPOLEÓN

“No puedo pasar un día sin amarte, no puedo pasar una noche sin tenerte en mis brazos. No puedo siquiera beber una taza de té sin maldecir la gloria y la ambición que me mantienen lejos del amor de mi vida. En medio de mi trabajo, mientras comando mis tropas, mientras reviso los campos, sólo mi adorada está en mi corazón, llenando mmi espíritu, ocupando mis pensamientos”, así le escribía el glorioso militar y estratega francés a su amada Josefina, y que deja constancia Eusebio Gómez (Reynosa, Tamaulipas, 1977, miembro de la New York Writers Workshop y miembro de la Sociedad Internacional Napoleónica) en “El espía de Napoleón” (Ediciones B, 339 páginas), su primera novela.

Cuánto no se ha escrito sobre Napoleón Bonaparte, pero ¿cuál fue realmente su influencia en la independencia de México?, ¿cuál su influencia a través de sofisticados –para esa época- métodos de espionaje?

“El espía de Napoleón” es una apasionante historia sobre dos imperios que están a punto de cambiar: el francés y el español, así como el nacimiento de una nueva patria: México.

EL HOMBRE DE GENIO

 En 1808, Bonaparte invade España y envía a sus mejores espías a territorio español. ¿El motivo? Controlar su creciente imperio. El capitán Fernando de Montpellier es su mano derecha y se convierte en el espía de la Nueva España, donde se comienza a gestar la lucha de independencia.

Con un nombre falso, un pasado oculto y con la ayuda de Ysabella, una mujer que tampoco tiene nada que perder, de Montpellier vuelve al lugar donde nació, la Ciudad de México. Ahí debe enfrentarse a los demonios de su pasado y controlar su impulso por buscar a la mujer que amó. ¿Conseguirá su objetivo o le fallará a Napoleón?

…”Cuando Fernando escuchaba aquella historia, apartaba su mirada del grupo y la dirigía hacia el horizonte. Una leve sonrisa cruzaba sus labios. Ysabella, sentada a su lado, notó que sonreía y pensó que tal ése era un tema que podía usar después como punto de inicio para una conversación más íntima. Hasta que ese momento llegó.

-Ysabella, ¿me ayudaría usted a ajustar la vela de proa? –dijo Fernando y extendió su mano para ayudarla a ponerse de pie.

-Claro –le dio la mano a Fernando y se dirigieron a la proa, donde había un montón de cuerdas tiradas en el suelo.

-Tome esta cuerda, por favor –dijo Fernando-. Y jale suavemente cuando yo termine de amarrar este sobrante de vela.

-Se ve que tiene usted experiencia como marino –dijo Ysabella mientras observaba a Fernando ajustar la vela.

-Un militar pasa gran parte de su vida viajando y muchas veces por mar, además, tal vez viajar en barco sea la forma más placentera de hacerlo.

-Usted parece ser una mujer muy valiente y con muchas ganas de conocer, virtudes que admiro en una mujer. ¿Qué le ha traído desde tan lejos?

-No se anda usted con rodeos, capitán. Una mujer sin un marido viajando por Europa, todo apunta a que ando buscando uno, ¿es eso lo que quiere decir?

-Discúlpeme, no fue mi intención que lo tomara así, es que estoy intrigado: pocas veces he visto algo parecido, además, si me permite decirlo, usted es una mujer muy atractiva, que puede llamar la atención de cualquier hombre en cualquier lugar…

Por Roberto Rondero / Rondero’s Medios

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