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AUTOENGAÑO

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¿Cuántas veces presumimos de lo que carecemos? ¿Cuántas ocasiones inventamos historias con tal de aparentar ser ‘mejor’ o hablamos de la extraordinaria pareja que tenemos aunque nuestra relación sea un infierno).

“¡Ni tú te la crees!”, solemos decirle a alguien que se miente a sí mismo, pero ¿por qué lo hacemos, por qué nos mentimos? La psicóloga clínica tijuanense Luis R. López Madueño (Amor apache), nos lo hace saber en AUTOENGAÑO (Editorial Vergara, 202 páginas), en el que a través de cuentos clásicos y populares adaptados, nos explica los diversos y más comunes tipos de autoengaño, proponiendo una salida sanadora.

¿Te has atragantado con tu propio cuento? Dividido en dos partes, Cuentos de autoengaño y Fuera máscaras, López Madueño desmenuza las múltiples formas en que solemos mentirnos, desde creerse una idea distinta de sí mismo (El sapo que se creía príncipe), hasta creer que se lucha por algo y realmente no se hace nada al respecto (Aladino, el comodino).

                                                   ¿LA MENTIRA TIENE JUSTIFICACIÓN?

En la radiografía de la falta de veracidad, apunta la autora, encontramos en nuestro idioma al menos tres palabras que se  refieren a lo mismo, pero con diferentes procesos: la mentira, el engaño y el autoengaño, que se pueden mezclar.

A estas tres palabras las caracteriza la falta de verdad, sin embargo, hay un elemento en especial que las hace diferentes: la intencionalidad o voluntariedad de hacer creer una verdad cuando no lo es. Es éste el punto de divergencia principal para su diferenciación.

Continuando con la evolución de la falta de verdad, cuando el engaño aumenta su nivel de complejidad, se llega al autoengaño. Dice Dostoievski en su obra de Los hermanos Karamasov, tan actual en los políticos y mandatarios, como ocurre en este momento con Donald Trump: “Quien se miente y escucha sus propias mentiras, llega a no distinguir ninguna verdad, ni en él, ni alrededor de él”.

Y así es como el autoengaño todavía se especializa más y se convierte en un término llamado mixtificación. Ésta es la versión más extrema del autoengaño, donde quien se cree el cuento lo adopta enteramente como su gran y última verdad, en grados inimaginables. El cuento se vuelve su historia real.

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DE SU PLUMA:

“En este sentido –apunta Madueño-, el autoengaño o mixtificación se refiere a la peor y más compleja de las formas que hay en las faltas a la verdad: cuando nos engañamos a nosotros mismos, cuando nos creemos una “verdead” acerca de algo que no es congruente con nuestra entera realidad, pero sí va a acorde con nuestro sistema de homeostasis interno para sentirnos mejor”.

“Lo más triste es cuando vemos desde fuera esta realidad, porque al final el que realmente se está haciendo daño es el que se cree su propio cuento, el que se construye la historia incorrecta y todavía se la cree como si fuera la última verdad, afirmando estoicamente lo que asimila que es. Este comportamiento sólo habla de la enorme tristeza, vacío, falta de amor y aceptación del que se está autoengañando, y se muestra esa desesperación por mantener un equilibrio en su interior o en su vida social”.

Si acaso conoce a alguien así, querida lectora o lector, o usted mismo está en esa situación, AUTOENGAÑO es su libro de cabecera.

CON LETRA GRANDE

Por Roberto Rondero / TV&SHOW

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