Con Letra Grande

TIRANO

Una novela donde la lealtad, la traición y la muerte son parte de la vida de un mercenario en tiempos de Alejandro Magno, así es “Tirano” (Histórica Zeta, 570 páginas), escrita por Christian Cameron, experto en historia militar, en la que Kineas, como miembro del ejército de Magno, ha sido testigo de las acciones del dios de la guerra.

Dos coronas de laurel, así como algunas cicatrices que perdurarán para siempre, reconocen su valor al mando de la caballería griega. Pero, al regresar a Atenas, Kineas es recompensado con la vergüenza y el exilio

           333 A.C.

Con ocho novelas de espionaje escritas en su haber, Christian Cameron sirvió en la Marina de Estados Unidos como aviador y oficial de inteligencia y prepara un doctorado en Letras Clásicas.

…”El cielo, por encima de la polvareda, era azul. En la lejanía, al otro lado de la llanura, las montañas se alzaban teñidas de púrpura y lavanda, las más distantes coronadas de rojo por el sol poniente. Allí arriba, en el éter, todo era paz. En el cielo, a su derecha, un águila volaba perezosamente en círculo; era el mejor de los augurios. Más cerca, había aves de peor agüero.

“Kineas sentía que mientras mantuviera su atención en el reino de los cielos estaría a salvo del miedo. Los dioses siempre le habían hablado: despierto, mediante augurios,  dormido, en vívidos sueños. Hoy necesitaba a los dioses.

…”Jinetes, un escuadrón de unos veinte, las clámides centelleantes con sus adornos de oro, los corceles magníficos, cabalgaban a medio galope cruzando la llanura hacia el linde de la playa donde la caballería aliada aguardaba su sino.

Sólo uno llevaba la cabeza descubierta; sus rizos rubios eran tan brillantes como el oro de la cabeza de Gorgona que sujetaba su clámide púrpura, y sobre el lomo del caballo, una piel de leopardo. Los condujo a través de la arena endurecida hasta el general del ala izquierda, Parmenio, apenas a medio estadio de allí. Parmenio sacudió la cabeza y con un ademán indicó las hordas de la caballería persa,  los rizos rubios se agitaron cuando rió.

El rubio gritó algo que el viento se llevó consigo y los tesalios de la escolta de Parmenio le aclamaron y corearon su nombre: ¡Alejandro, Alejandro! Luego regresó a medio galope por la playa hasta alcanzar a la caballería aliada, tan solo 600 jinetes al frente del ala izquierda”.

Para el autor “Kineas y su mundo comenzaron con mi deseo de escribir un libro que me permitiera abordar en serio asuntos de guerra y política que nos rodean a todos hoy en día. Estaba volviendo a estudiar y volviendo a mi primer amor: la historia clásica.

“Muy poco sobrevive del idioma escita, y yo soy autor, no lingüista. He decidido representar algunas palabras escitas en avestano, y otras en siberiano moderno, y otras en oseito, siempre con la intención de mostrar las dificultades que impone una barrera idiomática, incluso cuando muchas palabras compartes raíces comunes. Cualquier error de traducción sólo debe atribuírseme a mí”.

Por Roberto Rondero / Rondero’s Medios

 

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