CON LETRA GRANDE: “FIEBRE DE LA SANGRE”, DE OSCAR DE MURIEL

“Un divertimento de locura”, ha reseñado The New York Times de FIEBRE DE LA SANGRE (Editorial Montena, Infinita Plus, 462 páginas), el libro más reciente del escritor y doctor  en Ingeniería Química ÓSCAR DE MURIEL, quien también es violinista y traductor, autor de La sonata del diablo, su novela debut y primera en la serie de Frey & McGray.

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LA TRAMA:

Año nuevo. 1889. Un paciente s e ha escapado del manicomio de Edimburgo, mientras una enfermera yace moribunda.

La investigación es encabezada por los inspectores Nueve Uñas McGray (extravagante leyenda local) e Ian Frey (Londinense arrogante en exilio).

Antes del asesinato, el sospecho fue escuchado conversando con otro paciente: una joven que hasta esa noche no había hablado en años. ¿Qué la hizo romper su silencio? ¿Y por qué no habla de nuevo? ¿Serán ciertos los rumores de magia negra en el manicomio?

FRAGMENTO:

Nadie podía haber hecho nada.

McGray jaló una silla y se sentó frente a la cama. Sus ojos azules se agitaron frente a la mujer agonizante, y le habló con un tono casi paternal:

-Pobrecita…Quién te hizo esto?

La muchacha gruñó y después emitió un sonido áspero, casi animal.

-El señor…El señor…

No pudo decir más . Tuvo una última convulsión y su espalda se torció más. Escuché sus huesos quebrarse y entonces su gritos cesaron. Su pecho se agitó y siguió una serie de horrendas arcadas mientras la pobre se esforzaba por respirar, pero el aire ya no llegaría a sus pulmones.

Su última exhalación fue un gruñido largo y gutural, y al fin su pecho se relajó. Su espalda, por el contrario, permaneció arqueada, y sus dedos tan tiesos como antes. Fueron sólo sus ojos los que mostraron una repentina paz, como si acogieran gustosos la insensibilidad de la muerte. La habíamos perdido.

HAN DICHO:

“Asesinatos, brebajes, maldiciones, un manicomio, una ventisca devastadora, costumbres y modales victorianos, todos figuran en la deliciosa poción que es esta novela de misterio. Ágil y lena de suspenso”: Publishers Weekly

NOTA DEL AUTOR:

“Después de vivir dos años increíbles a corta distancia de Pendle Hill, que incluyeron el marzo más frío y nevado en cincuenta años, el tema de este libro no fue de extrañar. Mucho se ha escrito (en inglés) sobre las brujas de Lancashire. En particular recomiendo el libro The Lancashire Witches de William Harrison Ainsworth, que narra en detalle los juicios de las brujas inglesas condenadas a ala horca en el siglo XVII , cuando la mejor forma de congraciarse con el rey Jaime I era entregarle mujeres acusadas de hechicería. Las brujas que describo en este libro son una mezcla de esos hechos reales, aunque me tomé la libertad de agregar un toque de folclor latinoamericano y bastante de la química con la que me topado entre la licenciatura y el doctorado”.

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CON LETRA GRANDE

TV&SHOW / RONDERO’S MEDIOS

 

LA SONATA DEL DIABLO, primera novela de Oscar de Muriel

No por nada The New York Times reseñó de LA SONATA DEL DIABLO, primera novela de OSCAR DE MURIEL, como “Un misterio victoriano inmensamente entretenido”, ni que Ian Rankin haya dicho: “Me encantó. Muy gótica y espeluznante”.

Doctor en Ingeniería Química, escritor, violinista y traductor -la novela se tradujo inicialmente en idioma inglés-, OSCAR DE MURIEL empleó todos sus recursos, no solo literarios, sino acordes a su profesión y estudios, para dar vida a esta historia.

Entrevistado por TV&SHOW para CON LETRA GRANDE, en la librería Rosario Castellanos, el joven escritor, con doctorado de Tratamiento de Aguas en Manchester,  habló de su pasión: “Siempre quise ser escritor, mi primer cuento fue a los siete años. También me interesó mucho la ciencia, uno tiene que comer. En mi tiempo libre empecé a escribir La Sonata del Diablo (en inglés The Streets of Murder). Me encantan los libros que describen la atmósfera, lo quise plasmar en Edimburgo, una ciudad perfecta para una novela de misterio. Hay toda una mitología  acerca de “La sonata del diablo”,  hay toda una mitología en torno a ello e invito a los lectores a que la conozcan”.

-Conforme uno lee La Sonata del Diablo se ponen los “pelos de punta”…

-Les digo a mis lectores que no lean el último tercio de la novela en la oscuridad, y si lo hacen, que sea con un caballito de whisky.

-¿Hasta dónde te llevó esta sonata?

-Tenía más ideas de las que puse en el libro. Tenia dos finales planeados, estuve indeciso, hasta que decidí mezclaros, y así los dejé en el final.

-¿Cuáles son tus personajes clave?

-Son dos inspectores que tienen una constante interacción para resolver el crimen que ha conmocionado a la opinión pública de la época: Ian Frey, el típico inglés de la época, de la high society, estirado, intelectual, que odia ir a Escocia, igual que a su padre. En contraste, está Adolphus “Nueve-Uñas” McGray, inspirado en Antonio López de Santa Anna, una especie de Pancho Pistolas, un hombre tosco, sin pelos en la lengua e inteligente.

-Tus referencias literarias, ¿cuáles son en este género?

-Sherlock Holmes, Agatha Christie, Drácula, me gustan mucho las obras de misterio interactivas.

-¿Qué tanto te ayudó tu profesión para escribir tu primera novela?

-Hay un detalle casi al final del libro que lo puede responder, solo alguien que sepa de química lo notará.

-Primero escribiste La sonata del Diablo en inglés…

-Fue casi accidente por los acentos escocés e inglés. Fue el lenguaje inmediato, salía más natural en inglés. A la hora de traducir pensé que sería más facil al español, pero no fue así: el dialecto, los acentos, las equivalencias, las expresiones, requería de constantes ajustes, pero al final me divertí mucho.

-Feria del Libro de Guadalajara, Feria Infantil

-Segunda traducida Hierve la sangre, cacería de brujas, con un poquito de folclore mexicano, libertad creativa.

OSCAR DE MURIEL presentará LA SONATA DEL DIABLO en la FIL de Guadalajara y en la Feria del Libro Infantil y Juvenil.

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Oscar de Muriel envía saludos a TV&SHOW

UN FRAGMENTO:

-En mi opinión -contesté finalmente-, esos cuentos sobre Paganini son una total patraña, y el sueño de Tartini más bien me parece el intento desesperado de alguien quiere atraer atención a su carrera… -levanté una mano al que McGray iba a protestar-. Sin embargo, la leyenda no tiene que ser cierta para envenenar la mente de un maniático. Ahora, Nueve-Uñas, no, y repito, no te acostumbres a escucharme decir esto, pero… -tuve que reunir todas mis fuerzas para pronunciar los siguiente-: lo que has dicho suena razonable. Y lo que es más, dudo que todos estos cabos sueltos (el violín de Tartini, las partituras, el símbolo, los intestinos perdidos) puedan explicarse simultáneamente con otra teoría.

McGray sonrió como un niño:

-Excelente, Frey. ¡Al fin nos ponemos de acuerdo!

CON LETRA GRANDE

Por Roberto Rondero / TV&SHOW