Telévoro

Blue Demon, el hombre de la máscara

El regalo navideño duró dos horas e igual número de capítulos en el recalentado navideño, pero suficiente para que la telera abierta por Las Estrellas diera cuenta de la serie “Blue Demon”, coproducción Televisa-Sony y que se ve de manera exclusiva por la plataforma de Blim.

No se trata para los conocedores y fanáticos de la lucha libre de una bioserie y menos de una biografía no autorizada, sino de una producción dividida en tres temporadas, con 65 episodios, tan libre que no se ajusta a la vida real de Alejandro Muñoz Moreno (1922-2000), quinto de doce hermanos y que a falta de una educación formal trabajó desde chico en Ferrocarriles Nacionales de México.
BD-FOTOS-EPISODIC-CAP-107-4-780x520.jpgTenoch es un actor convincente que lo mismo ha participado en películas galardonadas en diversos festivales nacionales e internacionales (“La zona”, “Casi divas”, “Solo quiero caminar”, “El charro misterioso”, y “Días de gracia” (gana el Ariel como Mejor Actor Masculino) como en series de producciones independientes transmitidas por la telera pública, como “Los Minondo” en Canal Once, “El encanto del Águila” y “Cloroformo”.
A lo que es Tenoch en escena, el contraste es Ana Brenda, de los dislates en la serie, su compañera de vida Goyita en esta historia ficcionada, el amor de su vida que conoció cuando ella era dependienta de una dulcería en Nuevo León y con quien se casó en la vida real en 1947, cuando ella tenía 16 años. Goyita era admiradora de los rudos en la lucha libre y era su administradora y hasta apoderada velando siempre por los intereses deportivos y económicos de su marido, convertido a la postre en todo un ídolo del pancracio, máxime cuando formó la dupla con Black Shadow, con quien enfrentó a los más duros rivales en su momento.
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Ana Brenda Contreras rompe el encanto, nos remite a la típica actriz de melodrama, no de una serie que requiere una mayor capacidad e intensidad. Con ella actúan Joaquín Cosío y Tomás Goros.
Conocido popularmente como “El Manotas” y/ o “El Tosco” (en sus primeros años de juventud), “Blue Demon, el hombre de la máscara”, tiene las reminiscencias de ese México olvidado, de cuando la lucha libre era más un deporte que un espectáculo, cuando la rivalidad hombre a hombre, máscara contra cabellera, era suprema, de honor.
La rivalidad del Demonio Azul contra El Santo sigue generando especulaciones, anécdotas y pasajes memorables. Nunca fueron amigos pero tampoco enemigos, sólo se hablaban lo necesario.
“Eran celos profesionales”, ha dicho Blue Demon Jr, el vástago que no autorizó esta serie por no ser biográfica, recurriendo la producción a su otro hijo Alejandro Muñoz en la típica disputa familiar de un ídolo como el demonio azul.
Para los telévoros apasionados de la lucha libre, “Blue Demon” está inspirada pero no ajustada ciertamente a la vida de una de las leyendas de la lucha libre mexicana, de una leyenda del ring, una historia de vida con mensajes de superación y de desafíos ante la vida. Blue Demon desafió todos los pronósticos en cuanto a su salud, sostuvo luchas clandestinas y venció en la última caída sus propios miedos y demonios.
Si no se es suscriptor de Blim no es de preocuparse; más temprano que tarde, a dos de tres caídas, llegará a Las Estrellas.
 Ver para creer. Telévoros: ¡Uníos!
Por Roberto Rondero / Rondero’s Medios.

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