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SI QUIERES CASARTE CON MI HIJA

”Debemos hablar, tengo que hacerte 12 preguntas”, así se dirige un hombre al novio de su hija para hablar claro sobre temas cruciales de la pareja, como dinero, sexo, discusiones, trato cotidiano, hijo y calidad de vida, en “Si quieres casarte con mi hija” (Editorial Diamante, 143 páginas), escrito por Carlos Cuauhtémoc Sánchez (“Un grito desesperado”, “La última oportunidad”, “Contraveneno”, “Desafío a disfrutar el amor”, “Los ojos de mi princesa”, entre otros).

A lo largo de una carta fuerte, directa, emotiva e inspiradora, Cuauhtémoc Sánchez  rompe los mitos sobre lo que un suegro debería decir antes de que su hija se comprometa en matrimonio.

El Sol de México conversó con el autor, quien es consultor y coach de parejas.

             “NO ES SÓLO UNA CARTA”

-Carlos, ¿a quiénes va dirigido tu libro?

-Abarca todo tipo de lectores, la relación entre suegros y yernos siempre ha sido tensa, no existe comunicación, hay recelos o diplomacia, no son relaciones cálidas. En mi libro se rompen los paradigmas porque un hombre abre su corazón, sin temores. No es sólo una carta, tiene un contexto. La carta es de hombre ahombre, pero la esposa y la hija forman parte de ella.

-¿Qué utilidad práctica tiene tu libro?

-Es útil desde muchos ángulos. Es un ideario, se cuestiona qué es lo deseable en un hombre cuando está por tomar la decisión de su vida, pero que impactará a su pareja y a las familias de ambos. No es un libro sobre el matrimonio, demuestra que todo en la vida está encadenado y que no hay una edad rigurosa para tomar una decisión tan trascendental como contraer matrimonio. La relación entre el suegro y el yerno no surge de manera espontánea, hay un antecedente que marca el destino de ambos: ‘yo tengo –le dice el padre- una bala en el pecho, a medio centímetro del corazón’-.

…”Existen ciertos temas que quiero discutir contigo –señala el padre al yerno-. Hice la lista. Son doce. Doce conceptos para poner sobre la mesa. Doce preguntas cruciales que todo Hombre-Hombre deberá formularse alguna vez en la vida y que yo te voy a hacer. También te daré mis propias reflexiones al respecto; después quiero que nos reunamos a solas y me des tus impresiones. Te voy a escuchar, pero primero voy a hablarte. Y tú me vas a escuchar. Me lo debes.

Las preguntas: ¿Serás capaz de apostar todo por ella?, ¿Tienes buen potencial de progreso?, ¿Sabrás genera calidad de vida?, ¿Serás paciente cuando ella se equivoque?, ¿Serás buen amante en la intimidad?, ¿Renunciarás a traicionarla?, ¿Tendrás las agallas para ser buen padre?, ¿Serás un líder dinámico y divertido?, ¿Te quedarás cuando haya tormenta?, ¿Ayudarás a volar a tu familia?, ¿Manejarás bien el dinero?, ¿Sabrás proteger a tu reina?

Los cuestionamientos y la certeza de lo que un yerno esté dispuesto a enfrentar, traen a colación la reflexión del suegro: “No te voy a dar la espalda. No lo hice antes, no lo haré después. Aunque el alma se me rompe, y el corazón se me desgaja, trato de pensar fríamente y entiendo que debo estar tranquilo. Porque voy a entregársela a alguien que también dará su vida por hacerla feliz…alguien en quien ella siempre soñó (desde cuando jugaba con los avioncitos aventando al vacío a una pareja de muñecos para que juntos iniciaran la aventura más extraordinaria”…

Por Roberto Rondero / Rondero’s Medios

 

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