Con Letra Grande: El Informe Hitler

Hitler sabía usar con mucha habilidad los esquemas mentales del pueblo alemán y movilizaba grandes masas aludiendo a problemas políticos reales o de su supuesta candente actualidad. Como orador poseía capacidad de sugestión, tanto en conversaciones privadas como en reuniones de masas, todo ello contiene EL INFORME HITLER (Tusquets Editores, 622 páginas), traducido por Henrik Heberle y Matthias Uhl para un único lector: Josif V. Stalin.

En mayo de 1945, recién conquistado Berlín, unos agentes de los servicios secretos soviéticos -el temido NKVD- merodeaban entre las ruinas de la cancillería del Reich para cumplir una orden de Stalin: averiguar si realmente Adolf Hitler había muerto. Pero el dictador soviético también sentía curiosidad por los métodos empleados por Hitler para mantener un feroz control sobre la población alemana.

Pronto descubrieron entre los millares de prisioneros alemanes a dos importantes cautivos, Otto Günsche y Heiz Linge, ayudantes personales del Führer que gozaron de su confianza y que cumplieron la orden final de quemar el cadáver del dictador alemán tras su suicidio.

Desde su captura hasta 1949, Günsche y Heinz Linge, desgranaron, para el llamado INFORME HITLER, los rasgos de la vida privada de este que más podría interesar a Stalin: su relación con las mujeres, la dependencia de medicamentos, sus vulgares gustos musicales o sus bromas acerca de Chamberlain o Franco.

En la introducción de EL INFORME HITLER, Richard Obery señala: “El expediente es importante no tanto por la posibilidad de que Stalin lo leyese, sino por lo que podía decirle sobre la personalidad y el comportamiento político de Hitler. Había algunas similitudes entre los dos personajes y Stalin debía de haber reconocido por lo menos algunas de ellas mucho antes de leer aquellas páginas. Ambos eran políticos populistas cuya suerte se vio transformada por una profunda crisis social y política que les ayudó a gravitar desde los márgenes hasta el centro de la político.

UN DATO:

El informe Hitler ofrece una perspectiva inesperada y original del Tercer Reich y de su líder. Como documento histórico debe usarse con prudencia. Es mucho lo que en él se ha omitido adrede y mucho lo que sus dos autores soviéticos desconocían. El relato es una aproximación y no una réplica exacta de la realidad histórica. Pero, en lo referente a la verdad histórica general, no resulta ni más ni menos apropiado que las numerosas crónicas occidentales sobre Hitler y la guerra que pretenden que la Unión Soviética fue un complemento del esfuerzo bélico en vez de un elemento fundamental.

EL INFORME HITLER es un recordatorio oportuno de que el centro de la terrible transformación que la crisis europea obró en el siglo XX fue la pugna entre dos tiranos extraordinarios y entre los dos sistemas que encabezaban.

CON LETRA GRANDE

TV&SHOW/ Rondero’s Medios