Desarrolla IPN careta inteligente que monitorea a distancia a pacientes con Covid-19

Para contribuir con las instituciones de salud durante esta pandemia por el COVID-19, investigadores del Instituto Politécnico Nacional (IPN) desarrollan un sistema integral de monitoreo, que, a través de una careta y un guante inteligentes dotados de sensores, dará seguimiento al estado de salud general de pacientes infectados con el coronavirus SARS-CoV2, y mediante comunicación remota los resultados podrán ser valorados en tiempo real por el médico.

El sistema diseñado por el doctor Juan Humberto Sossa Azuela, Jefe del Laboratorio de Robótica y Mecatrónica del Centro de Investigación en Computación (CIC) del IPN, medirá, a través de sensores no invasivos de grado médico colocados en la careta y guante, señales bioeléctricas como la saturación de oxígeno, temperatura, el ritmo cardiaco, la frecuencia respiratoria y la capnografía, es decir, la manera en que la persona respira.

“Son dispositivos muy pequeños que monitorean al paciente sin incomodarlo, cuando alguno de los parámetros se sale de rango, se emite una alerta hacia el teléfono móvil del médico tratante, quien, en cuestión de minutos, podrá tomar las decisiones pertinentes para su paciente”, destacó Sossa Azuela, quien es integrante del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) Nivel III.

El especialista en robótica aseguró que este sistema forma parte de un conjunto de requerimientos por parte del sector salud que permitirán, a través de la ciencia y la tecnología, atender las necesidades más apremiantes que se han suscitado durante esta pandemia, como lo es la valoración médica a distancia para evitar constantes consultas médicas en hospitales y centros de atención de salud donde normalmente se presentan las cepas de contagio.

“Con esta careta y el guante, el paciente puede estar bajo estricta vigilancia médica, sin que el especialista esté presente, con lo que es posible mantener a la persona bajo el confinamiento requerido, además de que se evita la saturación hospitalaria”, detalló.

El científico politécnico, integrante de la Academia Mexicana de Ciencias, explicó que con los datos muestreados, también se podría diagnosticar a pacientes que por alguna causa no pueden o no desean salir de casa para la valoración médica, de esta manera el diagnóstico remoto disminuiría la propagación del virus.

Este sistema integral de monitoreo remoto es muestra clara de los desarrollos científicos y tecnológicos que se realizan en el IPN para hacer frente a esta emergencia sanitaria.

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EL SIGLO UBÚ

Se muere como se vive, viejo adagio que cumple a la perfección con la existencia de ALFRED JARRY en el centenario de su nacimiento y homenajeado en el libro EL SIGLO DE UBU (Ediciones Traspiés, 89 páginas, distribuido por Lecturalia), con los textos ‘patafísicos’ de Fernando Arrabal Terán y Angel Olgoso, y que incluye diversas ilustraciones.

EL SIGLO DE UBU reivindica la trascendencia de la vida y obra de Alfred Jarry para el ideario artístico del siglo veinte. Prematuramente fallecido a los 34 años, Jarry lego a personalizar en su propia existencia muchas de las tragedias y virtud de una época que apenas iba a conocer, pero a la que iba a legar su visión premonitoria del mundo del arte.

Autor de Ubu Rey, una de las obras fundaciones del teatro moderno, y de las Gestas y opiniones del Doctor Faustroll, patafísico, donde establece una corriente de un pensamiento que atraerá luego a intelectuales como Marcel Duchampo o Jean Baudrillard, Jarry protagonizó algunos delos escándalos que convulsionaron de forma definitiva el arte en Europa. Amigo de escritores como Mallearmé y Marcel Schwob, de pintores como Paul Gaugin o Toulusses-Lautrec, admirado por Picasso y Miró, el legado de Jarry sigue aflorando aún hoy en la producción de los pensadores y artistas más atrevidos de nuestro tiempo.

UN DATO: 

Los últimos años de la vida de Jarry son de una gran actividad, compone la ópera bufa Pantagruel y una opereta, La moutardier du pape. Escribe asimismo el inicio de su novela La Dragonne y trabaja en la traducción de La Papesse Jeanne. Pero Jarry llevaba en su interior el germen de la autodestrucción , la absenta, a la que era gran aficionado, y una grave meningitis tuberculosa, le llevan al hospital de La Charité, donde fallece el 1 de noviembre de 1907.

Alfred_Jarry

CON LETRA GRANDE

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