La voz de las “Buenas noches” con Harry Styles, relajación pandémica

LONDRES.- Dar las “Buenas noches” y que esa voz sea la del cantautor británico HARRY STYLES, relaja a sus fans y seguidoras a lo largo de la serie SLEEP STORIES, aplicación dedicada a la meditación y la relajación durante el confinamiento por la pandemia.

“Esta noche”, dice Styles en el episodio Dream With Me – te ayudaré a dejarte llevar en tu sueño con palabras tranquilizadoras y música relajante”. Después continúa una historia de unos 40 minutos.

STYLES es sólo una de las numerosas celebridades que han prestado su voz en lo que es una tendencia del momento, a saber, dejar atrás el estrés de un día, de la vida en general o simplemente para ser mimado al sonido de una voz conocida. Desde Calm hasta Headspace a través de Amazon, HBO Max o Audible, el llamado mundo de la “mindfulness” ha decidido utilizar el talento de las celebridades para llenar la brecha entre la autorrealización y el entretenimiento de Hollywood.

Y así Headspace lanzó su nuevo programa Headspace Guide to Meditation en Netflix, mientras que el año pasado firmó un acuerdo con Kevin Hart para producir contenido basado en el principio de que la risa es la mejor medicina. Calm, por otro lado, además de Styles, también para la serie Sleep Stories ha recurrido a las voces del actor y productor Matthew McConaughey (The Gentlemen, 2020), Idris Elba, Kate Winslet, Laura Dern y Eva Green.

El año pasado debutó en HBO Max con la serie de diez episodios A World of Calm con narraciones, entre otras, de Priyanka Chopra Jonas y Keanu Reeves mientras Audible recurría a Nick Jonas, Tony Shalhoub o Sean Diddy Combs para sus buenas historias.

Calm fue lanzado en 2012 por Alex Tew y Michael Acton Smith como una aplicación centrada en la meditación. Pero, como informa el Hollywood Reporter, cuando los datos de uso mostraron un aumento en el tiempo de cama, se decidió lanzar la serie Sleep Stories. Y la elección recompensada ya que la plataforma ahora vale más de dos mil millones de dólares y con alrededor de cuatro millones de usuarios de pago.

Derivado de la pandemia en 2020 las descargas se duplicaron y los usuarios escucharon más de mil millones de minutos en meditación, historias y paisajes sonoros.

CON INFORMACIÓN DE ANSA

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“Ratched”, precuela de “Atrapado sin salida”, estreno por Netflix

LOS ÁNGELES.- El estreno de RATCHED por Netflix, ratifica que desde hace un tiempo tanto el cine como las producciones televisivas o destinadas para las grandes plataformas de streaming han encontrado en películas exitosas o clásicos del séptimo arte una solución a la grave crisis de ideas originales que atraviesa la industria, sobre todo la estadounidense.

En el caso de RATCHED, la literatura ha sido y continúa siendo una de las fuentes más enriquecedoras.

Fargo, Bates Motel, Hannibal y la más reciente Cobra Kai, son algunos de los muchos ejemplos de esta alianza y a este universo se suma ahora Ratched (Netflix), basada en el personaje de la enfermera Mildred Ratched de la película Atrapado sin salida (1975), que en su momento le valió un Oscar para Louise Fletcher, la actriz que llevó adelante ese papel en la cinta dirigida por Milos Forman y protagonizada por Jack Nicholson.

El pasado fin de semana se estrenó la primera temporada (8 capítulos de menos de una hora) de RATCHED, serie de Ryan Murphy y Evan Romansky. El primero es ampliamente conocido por producciones exitosas como American Horror Story, Hollywood, American Crime Story y Freud, entre muchas otras, en tanto que Romansky fue quien ideó esta propuesta, desarrollada por Murphy.

RATCHED es una precuela de la famosa cinta de Forman, que inicia la historia de esta enfermera en 1947, muchos años antes de lo que vimos en Atrapado sin salida. Ya en el primer capítulo se ve a Mildred (Sarah Paulson, actriz fetiche de Ryan Murphy) intentando ingresar al hospital psiquiátrico Santa Lucía, pionero en la aplicación de nuevos tratamientos, de la mano del doctor Richard Hanover (Jon Jon Briones). Su tenacidad con ser parte del personal tiene una razón: el homicida que ha sido ingresado para pericias psiquiátricas luego de asesinar a cuatro sacerdotes.

El primer acierto de la serie es la elección de su protagonista. Sarah Paulson construye a Mildred de una manera precisa, con la oscuridad de los traumas de su vida como guía en muchas ocasiones, y con la empatía que le permite que muchos la vean como un “ángel de piedad”. Maligna en ocasiones, la profundidad de su historia de amor muestra su otro rostro, estados entre los cuales oscila sin perder el frío equilibrio que es la esencia de su personaje.

El elenco, sobre todo los roles femeninos, a cargo de Sharon Stone (una madre en busca de venganza), Judy Davis (la jefa de enfermeras, en principio enemiga de Mildred) y Cynthia Nixon, (una de las pocas personas que puede asomarse al espíritu de Mildred y ver su más bondadoso rostro); enriquecen una propuesta donde las consignas de un thriller psicológico se cumplen ampliamente.

No menos importante es la reinterpretación de un lugar como el hospital psiquiátrico, cliché obligado para muchas películas de terror, que aquí se convierte en un temor más real y por lo tanto, más efectivo. Los pacientes sufren terribles consecuencias por los tratamientos que pretenden curarlos de la melancolía (como antes se llamaba a la depresión) o el lesbianismo –ya que durante décadas la homosexualidad se consideró una enfermedad-. Uno de los métodos aplicados era la lobotomía, de una crueldad extrema, que fue utilizada en incontables pacientes.

En ese sentido, la serie por un momento se acerca a la realidad –que mucho más siniestra que la ficción en este caso- y se detiene en el doble sufrimiento de los pacientes: el de su enfermedad y el de los tratamientos.

Los primeros planos y el ritmo narrativo son un claro homenaje a Alfred Hitchcock (incluso se da el gusto de utilizar la banda sonora de sus películas o de otras de clásicos del suspenso, como Cabo de miedo), y además hay un singular motel donde se aloja la protagonista. Completa la visión un diseño de producción (de Judy Becker) y el vestuario de Lou Eyrich y Rebecca Guzzi, que no sólo recrean la época, sino que potencian en muchos casos esa atmósfera casi teatral que Ryan Murphy disfruta mostrar en sus producciones.

RATCHED concluye con la posibilidad de una segunda temporada y a decir verdad, será difícil contener la ansiedad mientras la esperamos.

CON INFORMACIÓN DE ANSA

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